Panamá Nacionales -  4 de marzo 2012 - 10:27hs

Gobierno e indígenas procuran que nada perturbe diálogo en ONU

Panamá (EFE). Las declaraciones conciliatorias entre el Gobierno panameño y la acción directa de la cacica ngäbe buglé, Silvia Carrera, marcaron la pauta del primer día de negociaciones en la sede de la ONU a orillas del Canal Panamá.

Un comunicado conjunto al final de la jornada aclaró que la ONU no aceptará ninguna acción que afecte el desempeño de sus labores en los alrededores de su sede.

"Las partes han acordado un conjunto de reglas de comportamiento durante el diálogo, entre ellas evitar cualquier medida de presión en torno a la ONU que pudieran afectar las conversaciones", dijo el cura Eusebio Muñóz al momento de leer el comunicado a los periodistas.

Los negociadores reanudarán las conversaciones este domingo para abordar el análisis técnico del proyecto hidroeléctrico Barro Blanco, que los aborígenes quieren que se elimine porque afecta tierras adyacentes a su comarca, lo que el gobierno rechaza.

Además, en otra mesa se analizará la definición de protección de los recursos hídricos que los aborígenes reclaman se apruebe para su comarca y tierras adyacentes.

La disciplina en el diálogo comenzó desde que se inició la reunión a puerta cerrada, sin difusión directa, y la cacica solo salió para detener a un grupo de aborígenes que marchaban hacia la sede de la ONU, como lo hacían cuando las negociaciones se desarrollaban hasta el jueves pasado en la Asamblea Nacional.

Las cámaras de la televisión panameña mostraron a la cacica hablando con sus seguidores, mientras se abstuvo de dar declaraciones a los periodistas.

En tanto, el ministro de Comercio de Panamá, Ricardo Quijano, el diputado presidente de la Comisión de Comercio, Raúl Hernández, y la directora de la Autoridad Nacional del Ambiente, Lucia Chandek, se mostraron conciliadores y optimistas de que se logre un acuerdo.

"Siempre soy optimista, nosotros hemos cedido en todo, espero que los hermanos ngäbe buglé lo vean", afirmó el ministro Quijano.

Las delegaciones del Gobierno y los indígenas ngäbe buglé de Panamá, con la mediación de la Iglesia católica, reanudaron el sábado las negociaciones, iniciadas el pasado 7 de febrero, para definir la protección de los recursos hídricos en su comarca.

El compromiso, según describió el viernes en un comunicado el mediador y obispo de la ciudad occidental de David, José Luis Lacunza, es dar un informe escrito al final de cada jornada.

La cacica Carrera y sus asesores y el Ejecutivo, encabezado por el ministro de Gobierno, Jorge Ricardo Fábrega, llegaron a la cita tal como se acordó el viernes.

Allí los esperaban Lacunza y los facilitadores del diálogo, encabezados por la representante de la ONU en Panamá, la vietnamita Kim Bolduc, y su equipo de trabajo.

Las oficinas de Naciones Unidas en la Ciudad del Saber en Panamá, a orillas del Canal interoceánico y unos 7 kilómetros al norte de la capital, son el nuevo escenario a partir de este sábado del diálogo entre el Gobierno y líderes indígenas ngäbe buglé.

La solicitud para cambiar la sede del diálogo fue planteada por los indígenas a raíz de que cuatro de ellos resultaron heridos este jueves en un confuso incidente con agentes de seguridad del parlamento, en cuyos predios acampa un grupo de aborígenes.

El Gobierno ya se comprometió a modificar la ley minera para que se prohíba la minería en la comarca, tras los violentos incidentes del pasado 5 de febrero para despejar la vía Interamericana tras seis días de bloqueo, que dejaron dos muertos y decenas de heridos, incluidos varios agentes del orden.

FUENTE: Agencia EFE

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