El Castillo de San Lorenzo el Real de Chagres vuelve a revelar que su historia no termina en sus murallas. Más allá de ser un monumento icónico del Caribe panameño, hoy se reafirma como un archivo vivo enterrado bajo capas de tiempo, tierra y memoria.
Bajo la dirección del arqueólogo Tomás Mendizábal y en colaboración con el Centro de Estudios de Ingeniería de la Universidad Tecnológica de Panamá (CEI-UTP), liderado por Alexis Mojica junto a los especialistas Diego Toral, Javier Grajales, Margie Gómez y Mercedes Orozco, se emplearon tecnologías de vanguardia como georradar y tomografías eléctricas de resistividad y cargabilidad. Estas herramientas permiten “ver” bajo tierra sin alterar el terreno, identificando anomalías y puntos de alto potencial arqueológico que guiarán futuras exploraciones.
Este cruce entre arqueología y ciencia aplicada marca un antes y un después en la manera en que investigamos nuestro patrimonio: menos intuición, más precisión; menos invasión, más conocimiento.
El avance de estos estudios ha sido posible también gracias al apoyo del Patronato de Portobelo y San Lorenzo, así como al acompañamiento del Ministerio de Cultura de Panamá y el Ministerio de Ambiente, reafirmando que la protección del patrimonio no es solo una tarea académica, sino un compromiso interinstitucional y colectivo.