Un estudio liderado por el psicólogo Terry F. Pettijohn II, de la Coastal Carolina University, reveló que la imagen de la pareja romántica perfecta del hombre puede variar si se siente hambriento.
Para llegar a esa conclusión, el investigador hizo experimentos con 166 estudiantes. La mitad de ellos iba a comer y estaba hambriento, mientras que la otra mitad ya había ingerido alimentos. Terry se les pidió que calificaran su nivel de hambre del 1 al 10. Después, les preguntó sobre cuáles son las características físicas de la mujer ideal. Las preguntas incluían informaciones sobre la talla, peso y edad.
El responsable por la investigación también pidió que escogieran entre dos personalidades: una incluía palabras como "fuerte, madura, independiente, competente" y la otra "cálida, ingenua, simpática, agradable".
Lo sorprendente es que los hambrientos describieron a una pareja que era relativamente mayor, más alta y más pesada. Sin embargo, los que ya estaban satisfechos, escogían siempre la segunda opción.
Basado en esos datos, el investigador explica que eso es el resultado de un fenómeno muy conocido por la comunidad científica. Según él, cada vez que nos sentimos amenazados, el hambre puede invocar una reacción primitiva en el cerebro. Eso ocurre porque cuando estamos necesitando de comida, tenemos más atracción por quien luzca físicamente más maduro y parezca ser más capaz de actuar como proveedor.
El estudio confirma aquel viejo dicho: el corazón del hombre se gana por la barriga.
¡Llegó el momento de aprender a preparar comida, muchachas!




