NBA Baloncesto -  6 de diciembre 2013 - 09:07hs

Woodson se dio un respiro y Kidd quedó más cuestionado y en evidencia

Redacción Deportes, EEUU (EFE).- El duelo de nuevos vecinos de la NBA entre los Knicks de Nueva York y los Nets de Brooklyn, en el Barclays Center, permitió al entrenador Mike Woodson darse un respiró tras conseguir los primeros la victoria en su visita al Barclays Center (83-113) y romper racha de nueve derrotas consecutivas.

Los Knicks bajo la dirección de Woodson y los Nets con el novato Jason Kidd llegaron al partido en plena crisis de juego y sin que hasta el momento, ambos equipos, hayan dado la mejor imagen y rendimiento dentro del campo.

Nadie podría pensar dentro de la NBA que los Knicks y los Nets, que cuentan con plantillas multimillonarias, después de haberse ya disputado cerca de un tercio de la nueva temporada, tengan el honor de registrar las dos peores marcas dentro de la Conferencia Este.

Woodson necesitaba la victoria de cara a romper una racha de nueve derrotas consecutivas --la peor de la NBA- y dejar solos a los Bucks de Milwaukee con la peor marca de la Conferencia Este.

Los Knicks (4-13), en los 17 partidos que han disputado, sólo han podido ganar cuatro y su satisfacción tras la victoria ante los Nets es que tienen una derrota menos que sus vecinos, que han perdido 14 y vencido en cinco.

A pesar del triunfo Woodson, de 55 años, que está en su segunda temporada como entrenador fijo de los Knicks, estuvo la mayor parte de la del 2011-12 como interino al sustituir a Mike D'Antoni, que fue despedido, sabe que su puesto sigue en la cuerda floja aunque diga que es algo en lo que no piensa.

"No me preocupa mi futuro, mi objetivo es que el equipo salga al campo juegue un gran baloncesto como lo ha hecho esta noche y consigamos la victoria", declaró Woodson. "Los jugadores saben que tienen todo el potencial para superar la situación y ser ganadores".

Sin embargo, el dueño de los Knicks, James Dolan, si está preocupado por la marcha del equipo y trabaja en el plan B como han informado los medios de información neoyorquinos, que ya han dado a conocer una lista de posibles candidatos a reemplazar a Woodson si fuese despedido.

En la misma se encuentra el exentrenador de los Knicks, Jeff Van Gundy, al que se considera es el más capacitado para recuperar el orden dentro de la plantilla, tanto por su clase como por conocer muy bien lo que se vive en Nueva York.

Otro que suena es el exjugador de los Knicks, Allan Houston, al que las lesiones le apartaron de la competición activa y aunque no tiene experiencia como entrenador es un gran conocedor de juego y además el equipo todavía tiene que pagarle 100 millones de dólares que estaban pendiente en su contrato garantizado como profesional.

Houston es actualmente el asistente al gerente general de los Knicks, Steve Mills, que el pasado verano sustituyó de forma sorpresiva en el cargo a Glen Grunwald.

También suena George Karl, el exentrenador de los Nuggets de Denver, elegido el Mejor del Año la pasada temporada, pero que fue despedido.

Aunque se piensa que Karl está cerca de regresar de nuevo a un banquillo de la NBA no seria con los Knicks, donde se tendría que encontrar con la estrella Carmelo Anthony, al que dirigió con los Nuggets hasta que el jugador "exigió" el traspaso.

Además el propio Karl en unas declaraciones realizadas a una emisora de Denver, dijo que "ni por un millón de dólares me metería ahora en el infierno que se vive dentro de los Knicks".

Otros nombres que suenan para ocupar el puesto de Woodson si fuese despedido son Lionel Hollins, el exentrenador de los Grizzlies de Memphis y Vinny Del Negro, que el año pasado dirigió a Los Ángeles Clippers, ambos equipos con marcas ganadoras y históricas en sus respectivas franquicias.

Tampoco tiene claro su futuro Kidd, hasta la pasada temporada jugador de los Knicks, que de forma sorpresiva fue elegido para dirigir a los Nets por decisión propia del dueño del equipo, el multimillonario ruso, Mikhail Prokhorov, que puso en sus manos a una plantilla de 190 millones de dólares, sin tener nada de experiencia.

La estrategia fue ponerle a su lado profesionales que si la tuviesen como Lawrence Frank, que sería su mano derecha y hombre de confianza que el mismo eligió sin ningún tipo de presión.

Pero sucedió que la relación entre Kidd y Frank no ha sido buena tanto por los malos resultados como por la falta de entendimiento en la manera de aplicar sus respectivas responsabilidades.

Ante esa realidad, Kidd decidió apartar a Frank como entrenador asistente y ahora tendrá que dedicarse sólo a ofrecer informes técnicos, pero sin que se siente en el banquillo, una manera de desterrarle aunque tenga asegurado seis millones de dólares durante los próximos seis años.

"Ha sido me decisión y ahora tenemos que pensar sólo en el futuro", declaró Kidd. "Se trata simplemente de diferentes filosofías. Eso es todo", que confía más en el asistente Joe Prunty.

La primera prueba de fuego de la decisión tomada por Kidd --que tiene el apoyo de los jugadores-- fue el duelo ante los Knicks y la imagen de los Nets no pudo ser peor, que hizo que su entrenador novato quedase más cuestionado y en evidencia que nunca.EFE

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