1/4 PA LAS 12 Blog -  5 de noviembre 2015 - 18:50hs

¿Dale de aquí, perrón?

A mí, la verdad, me parece como que esto del barrio era lo mío. Es como si un man del gueto hubiera estado viviendo dentro de mí. Me sentía tan a gusto con todo.

Me gustaban los párquines crueles allá en Calle 15 con la gente seria del barrio. Las pintas en la calle los fines de semana, el bailoteo con la luz apagada, el sous a medianoche. En fin, yo era como uno más.

Lo que pasó fue que se me fue pegando el talento de allá del barrio y comencé a comportarme, vestirme y hasta a hablar así como los manes.

Lo raro fue que comencé a comportarme así frente a los clientes y todo, y aunque mis amigos pensaban que iba a dañar todo, esos encantos sirvieron hasta para ganármelos, sabe.

Con Yazi iba todo bien cool, pero yo sentía que faltaba algo, como acción. Y como esta pelá tenía cara como que le gustaba la demencia, se me ocurrió una tremenda idea. O debería decir “cruel”, u “horrible”. La verdad fue una muy mala idea.

Iba caminando para donde Yazi y vi una tienda que estaban vendiendo unos televisores smart tv, de 50 pulgadas, que estaban pretty para ver películas allá en la chantin, agarré uno y salí corriendo, pero cuando llegué la guial me recibió super cabreada.

Me dijo que ella no anda con maleantes, que siempre le pasaba la misma vaina, que ella estaba buscando alguien decente y le metían gato por liebre. Y terminó su discurso con un “Dale de aquí, perrón”.

Dale de aquí, perrón. Era lo que menos me merecía por la idea tan estúpida que tuve. Bueno, al final me tocó devolver el televisor, para que vieran que yo soy un pelao serio y tranquilo.

Se despide de este post, el casi man del gueto, Víctor.