Sofia Boutella

Showbiz

La actriz y bailarina profesional Sofia Boutella puede presumir a sus 35 años de una sólida trayectoria artística que ya quisieran tener algunas mujeres de su generación mucho más mediáticas que ella.

Tras darse a conocer en la década pasada por sus magistrales anuncios para Nike y, sobre todo, por haber acompañado a Madonna en dos de sus giras mundiales más recordadas -'The Confessions Tour' (2006) y 'Sticky and Sweet Tour' (2008)-, destacándose como una de sus bailarinas más versátiles, en los últimos años la intérprete ha ido intensificando su presencia en la gran pantalla con títulos comerciales como 'Star Trek Beyond' y, ahora, con su primer papel protagonista en la nueva versión de 'La Momia' que la llevará a compartir pantalla nada menos que con Tom Cruise.

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Quizá con el fin de poner en perspectiva la ilustre carrera que ha venido cultivando a lo largo de los últimos 12 años, la polifacética artista ha preferido aprovechar su primera gran portada en el nuevo número de Harper's Bazaar para retrotraerse a sus modestos orígenes en Argelia, antes que hacer balance de lo mucho que ha conseguido en todo este tiempo.

Ello se debe fundamentalmente a que Sofia atribuye a su idílica infancia en Bab El Oued tanto las inquietudes artísticas que ha ido desarrollando con los años, como la fortaleza y determinación con la que ha perseguido sus sueños.

"Estábamos todo el día en medio de la naturaleza. En nuestra casa familiar teníamos un jardín muy grande pero algo rudimentario, con perros, gatos, gallinas e incluso ciervos. Había un carro abandonado que imaginábamos que iba tirado por caballos. La verdad es que crecí en un entorno precioso, en una familia que siempre nos animó a explotar nuestra vena creativa y a usar nuestra imaginación. Nos criaron para que fuéramos abiertos de mente, creativos y optimistas", rememora Sofia para la citada publicación.

Tras haber vivido prácticamente en los cinco continentes gracias a una agenda de trabajo en la que cada vez se concentran más proyectos, el apego que Sofía siente hacia su país natal no ha dejado de incrementarse con el paso del tiempo, entre otras razones debido a la nostalgia que le invade cuando piensa en la tierra que tuvo que abandonar siendo solo una niña y en la que se encuentra buena parte de su identidad como persona.

"Argelina es un país que siempre llevaré en el corazón, porque soy de allí, porque mi familia es de allí y porque es el único sitio que de verdad puedo llamar casa. Eso siempre me acompañará vaya donde vaya. De hecho, cuando tienes que irte de un lugar como aquel, parte de ti se queda allí y echas de menos esa sensación de pertenencia a tu comunidad. Tengo que decir que me siento bendecida ante la oportunidad de haber viajado por todo el mundo, y no me da miedo ir a ningún lugar del planeta, pero extrañas la calidez del sitio al que perteneces. Soy argelina y siempre lo seré, vaya adonde vaya", apuntó en la entrevista.

Sin embargo, Sofía encontró durante su adolescencia en Francia una importante vía de escape con la que deshacerse de esa angustia existencial que la oprimía y, sobre todo, dar rienda suelta a su carácter rebelde de la forma más creativa y productiva posible: el breakdance.

"El breakdance llegó a mi vida en un momento en que necesitaba rebelarme contra las normas y lo establecido. Era una adolescente que ya había hecho ballet y gimnasia rítmica, todo demasiado disciplinado y estricto, y lo que más deseaba era sentirme libre y poder expresarme de la forma en que quisiera en cada momento. Por eso empecé a explorar el mundo del breakdance y del freestyle. Un día sentí que era algo que de verdad me llamaba, porque no hay reglas al respecto", apuntó sobre la disciplina con la que logró conquistar a la mismísima reina del pop.

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