Al menos 75 personas murieron en las últimas semanas por disparos de las fuerzas de seguridad contra manifestaciones de protesta por un proyecto gubernamental de expropiación de tierras en Etiopía, acusó este sábado Human Rights Watch (HRW).
"La policía y las fuerzas armadas abrieron fuego contra las manifestaciones matando a por lo menos 75 manifestantes e hiriendo a otros muchos, según los activistas", anunció la organización de defensa de los derechos humanos HRW en un comunicado.
El gobierno etíope no ha reaccionado, pero había dado un balance oficial de cinco muertos. El portavoz gubernamental Getachew Reda afirmó que unas "manifestaciones pacíficas" habían degenerado en violencia y acusó a los participantes de "aterrorizar a los civiles".
Las manifestaciones comenzaron en noviembre, cuando unos estudiantes protestaron contra un proyecto de ampliación de la capital, Adís Abeba, que suscita el temor de expropiación de terrenos en zonas ocupadas tradicionalmente por el pueblo oromo, que van del este al sudoeste del país.
Human Rights Watch afirma haber "recibido informaciones creíbles de que las fuerzas de seguridad mataron a decenas de manifestantes en las zonas de Shewa y Wollega, al oeste de Adís Abeba, al comienzo de diciembre".
"Varias personas dijeron haber visto a las fuerzas de seguridad en la ciudad de Walliso, a 100 km al sudoeste de Adís Abeba, disparar a la muchedumbre de manifestantes en diciembre, dejando los cuerpos en la calle", añade.
Según HRW, "muchos testigos" describieron cómo "las fuerzas de seguridad golpearon y detuvieron a los protestatarios, a veces directamente en su casa y por la noche".
En las redes sociales circularon fotografías en las que se ven personas ensangrentadas y a la policía disparar gases lacrimógenos contra manifestantes.
"La respuesta del gobierno etíope a las protestas de Oromia causó decenas de nuertos y acentuó el riesgo de un baño de sangre todavía peor", estimó Leslie Lefkow, directora adjunta de la organización para África.
"El hecho de que el gobierno llame 'terroristas' a los manifestantes, en su inmensa mayoría pacíficos, y el envío de fuerzas militares representan una escalada muy peligrosa", añadió.
La región de Oromia, que cuenta con 27 millones de habitantes, es la más poblada del país y posee su propia lengua, el oromo, diferente del idioma oficial, el amhárico.
La embajadora estadounidense ante Naciones Unidas, Samantha Power, pidió "moderación" al gobierno.
El viernes, el Foreign Office británico ya expresó su preocupación por las manifestaciones en Oromia y pidió a sus ciudadanos que eviten viajar al oeste y al sudoeste de esta región.
Según HRW, las explotaciones agrícolas en manos de extranjeros han sido "saqueadas y destruidas" al margen de las protestas cerca de Debre Zeit, a unos 50 km al sudeste de Adís Abeba.