Suu Kyi defiende al Ejército de Myanmar en caso de genocidio

AP

La ganadora del Premio Nobel de la Paz y exprisionera política, Aung San Suu Kyi, negó el miércoles que las fuerzas armadas de Myanmar hayan cometido genocidio, y dijo al máximo tribunal de las Naciones Unidas que el éxodo masivo de rohinyas del país que encabeza fue el desafortunado resultado de una lucha con insurgentes.

La imagen del antiguo ícono de la democracia compareciendo ante la Corte Internacional de Justicia para defender al ejército que la mantuvo bajo arresto domiciliario durante 15 años fue impactante. Suu Kyi, quien como consejera de estado de Myanmar tiene un puesto similar al de primera ministra, fue galardonada en ausencia en 1991 con el Nobel de la Paz por defender la democracia y los derechos bajo la junta que entonces gobernaba su país.

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Los acusadores de Myanmar han descrito una campaña deliberada de limpieza étnica y genocidio que ha provocado que más de 700.000 rohinyas hayan salido del país rumbo a la vecina Bangladesh.

Ante el tribunal en La Haya en su rol como ministra de exteriores de Myanmar, Suu Kyi refutó con calma las acusaciones sobre que las fuerzas militares mataron a civiles, violaron mujeres y quemaron casas en 2017.

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Señaló que las acusaciones se derivan de “un conflicto armado interno iniciado por ataques integrales y coordinados (...) a los que los servicios de defensa de Myanmar respondieron. Desafortunadamente, este conflicto armado llevó al éxodo de varios cientos de miles de musulmanes”.

Los representantes de rohinyas y de grupos defensores de derechos humanos expresaron consternación con el testimonio de Suu Kyi.

“El mundo juzgará su declaración sobre que no hubo un genocidio con evidencia”, comentó Mohammed Mohibullah, presidente de la Sociedad Arakan Rohinya para la Paz y los Derechos Humanos. “Un ladrón nunca admite que es un ladrón, pero se puede hacer justicia a través de la evidencia”.

La nación africana de Gambia presentó acción legal contra Myanmar a nombre de las 57 naciones miembros de la Organización para la Cooperación Islámica. Gambia alega que el genocidio ocurrió y continúa.

Solicitó una audiencia legal de emergencia en la que pidió a la Corte Internacional de Justicia tomar medidas para frenar la violencia, incluidas “todas las acciones que estén en su poder para evitar todos los actos que se sumen o contribuyan al crimen de genocidio” en Myanmar.

Suu Kyi insistió que Gambia proporcionó “un retrato incompleto y engañoso de los hechos” en el estado norteño de Rakhine, alegando que los acontecimientos en una de las regiones más pobres de Myanmar eran “complejos y difíciles de comprender”.

Detalló cómo el ejército respondió el 25 de agosto de 2017 a los ataques perpetrados por insurgentes entrenados por extremistas de Afganistán y Pakistán.

Suu Kyi dijo que las fuerzas armadas habían tratado de “reducir el daño colateral” durante los enfrentamientos en 12 sitios. Concedió que se pudo haber uso excesivo de la fuerza y que un helicóptero pudo haber matado a “no combatientes”. Añadió que Myanmar investiga lo ocurrido y se le debería permitir terminar su trabajo.

Los grupos defensores de derechos humanos se unieron a los representantes de rohinyas para condenar las declaraciones de Suu Kyi y del equipo legal de Myanmar en La Haya.

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