Maquillaje en tiempos biblícos. Conoce cómo las mujeres se maquillaban en esa época

Kelybeth Rodríguez V.

Todo indica que desde los tiempos más remotos las mujeres se han preocupado por verse más lindas. En las pinturas de las tumbas, en los frescos y también en los mosaicos de la antiguedad se puede ver que el uso de cosméticos era habitual en los pueblos de Mesopotamia y Egipto. Por ejemplo, los ojos excesivamente maquillados en forma de almendra que se ven en las pinturas de las mujeres egipcias eran muy admirados.

Por su parte, en el antiguo Israel, las mujeres también utilizaban sus cosméticos para verse más bellas. Aunque no hay pinturas en tumbas ni frescos que puedan servir de referencia, ciertos pasajes de las escrituras y varias piezas arqueológicas descubiertas en tierras bíblicas permiten que nos hagamos idea sobre el uso de productos de belleza en aquellos tiempos.

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Maquillaje para los ojos:

La biblia revela que el nombre de una de las hijas de Job era Querén-hapuc, que en hebreo significa "Cuerno de la pintura (de ojos) negra", es decir, un recipiente o caja para guardar cosméticos, como el kohl, o maquillaje de ojos (Job 42:14). Puede que el nombre aludiera a la belleza de la muchacha, pero también es prueba de que los cosméticos ya se conocían en ese entonces.

Resulta interesante que las referencias bíblicas a la pintura de ojos siempre estén relacionadas con mujeres de mala fama, como la intrigante reina Jezabel o como la prostituta , símbolo de la Jerusalén infiel, mencionada por los profetas Jeremías y Ezequiel (2 Reyes 9:30, Jeremías 4:30, Ezequiel 23:40).

A juzgar por el gran número de recipientes de cristal o piedras encontrados que contenían varitas para aplicar kohl como delineador de ojos, es obvio que muchas mujeres de Israel apóstata, en particular las de la realeza y de las clases pudientes, que habían adoptado la costumbre de maquillarse demasiado con delineador de ojos y otros cosméticos.

La seducción es parte del trato con los cosméticos en tiempos bíblicos. Es importante destacar que Jezabel era conocida por adornarse el cutis con aceites al saber que llegaría Jehú, enviado de Dios a Samaria, pues así lo seduciría.

Por su parte, Semiramis, la hermosa reina de Babilonia que conquistó Egipto, se untaba en el rostro aceites preparados por sus esclavas con polvo de antimonio y ella endulzaba sus ojos y los profundizaba hacia una mirada misteriosa, tan irresistible, según el río, que el propio rey Nino se rindió y la raptó.

El misterioso aceite balsámico:

El aceite balsámico se menciona en la biblia en los relatos sobre la reina Ester, la reina de Seba y el rey Ezequías. En 1988, el descubrimiento de una pequeña vasija de aceite en una cueva cercana a Qumrán, en la orilla occidental del mar Muerto, dio lugar a muchas especulaciones.

Según parece, el aceite balsámico del que habla la Biblia se obtenía en los alrededores de En- guedí. Las excavaciones han sacado a la luz hornos, tarros y diversos objetos de metal y hueso del siglo VI antes de nuestra era que se parecen a los utilizados en otros lugares para elaborar perfumes. Muchos estudiosos creen que el árbol o arbusto de bálsamo procedía originalmente de Arabia o de África. Su fragancia provenía de la resina de la planta.

El aceite balsámico alcanzaba un precio tan alto que los métodos de producción y cultivo se mantienen en secreto.

Gracias a las referencias biblicas y a los descubrimientos arqueológicos podemos hacernos una pequeña idea del arte de la cosmética entre los pueblos de tiempos bíblicos.

Las escrituras no condenan el uso de cosméticos ni de adornos, pero si destaca que deben utilizarse con modestia y sensatez (1 Timoteo 2:9). No hay nada más agradable que ver a una chica arreglada con un maquillaje liviano, moderado y destaque sus rasgos físicos más notables.

Utensilios de maquillaje:

En excavaciones realizadas por todo Israel sa han hallado incontables objetos relacionados con el empleo de cosméticos y perfumes: cuencos de piedras y paletas para moler y mezclar productos, frascos de perfume en forma cilíndrica, tarros de alabastro para unguentos, espejitos de bronce pulido, e incluso una cuchara de marfil con hojas de palmera talladas en un lado del mango y en el otro, una cabeza de mujer rodeada de palomas.

Entre la gente rica, las conchas marinas eran recipientes muy populares para cosméticos. En yacimientos arqueológicos de Egipto y Canaán se han encontrado también cucharitas para la aplicación de cosméticos hechas de marfil o madera, algunas talladas en un lado con la forma de muchachas nadando y con otros diseños complejos.

Todo ello demuestra que era muy común que las mujeres de la época emplearan productos de belleza.

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