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Cuando este viernes se inaugure la Cumbre de las Américas en Panamá se revivirá el famoso "Congreso Anfictiónico" convocado por Simón Bolívar en 1826 y al que acudieron Estados Unidos y diez países latinoamericanos.

Muchas cosas han cambiado desde entonces y es poco probable que las delegaciones lleguen en barco o se enfermen de fiebre amarilla. Sin embargo, a pesar de los 189 años transcurridos algunos temas siguen sobre la mesa.

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En aquella ocasión el primero de los puntos tratados fue obligar a la potencia dominante, España, a que reconociera el daño causado en América; una crítica similar a la que hoy recibe Estados Unidos de parte de los gobiernos de izquierda del continente.

En 1826 los países convocados también en Panamá buscaron sin éxito actuar unidos para lograr la independencia de Cuba y Puerto Rico. Cuba, que asiste por primera vez a la Cumbre de las Américas, volverá a ser tema central en los debates del viernes y sábado.

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En la reunión convocada por Bolívar los países latinoamericanos pretendían definir las fronteras, establecer acuerdos comerciales y crear un ejército conjunto. La lista de asuntos a tratar también incluía la abolición de la esclavitud, que tanto preocupaba a Bolívar y que no fue de agrado de los estados sureños de Estados Unidos ni de Brasil.

Aquel congreso duró tres semanas y estuvieron presentes la Gran Colombia (Panamá, Colombia, Venezuela y Ecuador), Perú, las Provincias Unidas del Centro América (Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica) y México.

"Hoy Panamá vuelve a servir de puente para fijar las pautas de las relaciones entre los pueblos americanos y los demás pueblos del mundo", dijo el anfitrión de la próxima cumbre, el presidente panameño Juan Carlos Varela.

Estados Unidos fue invitado a último momento al "Congreso Anfictiónico" y por mediación de México, porque Bolívar desconfiaba de la ambición norteamericana de extenderse por América.

"De hecho, ambos (presidentes de Estados Unidos Thomas Jefferson y John Quincy Adams) dijeron claramente -en correspondencia pública y privada- que la América española finalmente sería propiedad de los Estados Unidos", aseguró la periodista y escritora Marie Arana, autora del libro "Bolívar: Libertador de América".

Los resultados prácticos de aquella convocatoria fueron casi nulos. La firma de los llamados protocolos del istmo "fueron sólo una sombra" de lo que se pretendía, resumió Bolívar, ya que la mayoría de los países optaron por acuerdos individuales y las rivalidades terminaron en guerras poco después.

El calor tropical y las dificultades para movilizarse hicieron el resto. Varios delegados enfermaron, un enviado estadounidense murió de fiebre amarilla en el camino y otro llegó varias semanas después de que terminaran la cumbre.

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