Ciencia Ciencia -  21 de febrero 2013 - 14:39hs

Reportaje: Salvando a un jaguar en la sabana de Brasil

FAZENDA PRETO VELHO , Brasil (AFP) - Es madrugada en la hacienda Preto Velho, a solo 80 km de la capital de Brasil, cuando un jaguar salvaje y desprevenido avanza hacia la trampa, se arroja sobre la carnada y cae abatido por un dardo anestésico.

No es una común escena de caza, sino un proyecto científico que implica colocarle un collar con localizador de GPS para salvar al mayor félido de las Américas, en peligro de extinción.

La hacienda, propiedad de Cristina Gianni, fundadora de la ONG Nex (No Extinction) es desde hace 12 años un santuario de protección del rey de la selva americana, un animal nocturno y solitario, gran nadador y que puede recorrer 50 km en un día, pero cada vez más escaso en la sabana brasileña, reducida a su vez por el avance de los cultivos de soja y el ganado.

En pocas horas, el rugido grave del animal de 95 kilos y negro pelaje se filtra por el recinto, y su actitud amenazante, aguda mirada e imponentes colmillos evidencian su ferocidad. La anestesia pasó, y el animal es devuelto a su hábitat natural.

" Haber encontrado a este jaguar salvaje, en un estado de salud excelente, a tan solo 80 km de Brasilia, ha sido una fantástica sorpresa ", dice a la AFP Leandro Silveira, especialista y presidente del Instituto Jaguar, ubicado unos a 800 km de la hacienda Preto Velho, y que cedió el collar que ayudará a preservarlo.

En Brasil, donde se estima que viven la mitad de los jaguares americanos, todavía existe la profesión de "oncero": el cazador de la "onça pintada", como se le llama en el país.

La captura de Xangô, como fue bautizado el jaguar, fue supervisada por técnicos del Instituto de Medio Ambiente (IBAMA) del gobierno, y realizada en el más absoluto secreto. La AFP, presente en el lugar, mantuvo un embargo de 30 días para evitar que Xangô se convirtiera en presa de un cazador o un hacendado ávido por preservar su ganado.

En estos 30 días, Xangô, que ya ha mostrado preferencia por un bosque cercano, está aportando valiosos datos, gracias al GPS que muestra su localización en tiempo real, lo cual permite advertir a los ganaderos de las inmediaciones.

" Monitorear a este animal puede ser muy importante para la ecología de la especie, ya que cada vez es más escaso en nuestra sabana, y se trata de un jaguar negro, todavía más raro ", explica a la AFP Luiz Alfredo Lopes, analista ambiental del IBAMA.

Entrenado para regresar a la selva

Al tiempo que cuida de Xangô, la ONG Nex está a punto de hacer realidad su más ambicioso proyecto: la reinserción en la naturaleza de Fiera, un jaguar capturado en el norte del país hace casi dos años cuando era una cría.

Es un enorme desafío. "En la inmensa mayoría de casos, la reintroducción de grandes félidos a la naturaleza no ha funcionado, ni siquiera en Africa, pero lo vamos a probar", explica Gianni, entusiasmada.

"Cuando llegó a nosotros y era una cría, Fiera nos mostró una ferocidad como si nunca hubiera salido de la selva, no quería contacto con los humanos, solo salía de noche. Descubrí que su instinto se había mantenido intacto y me prometí que haría lo posible para devolverlo a la naturaleza", cuenta.

El jaguar pertenece al género de las panteras, como el el león, el tigre y el leopardo, caracterizados por su rugido y que requieren de grandes espacios de naturaleza preservada.

"La madre pasa dos años enseñando a la cría para que aprenda a cazar y no morir. Cuando eso se pierde, el animal no sobrevive en la naturaleza", añade Gianni.

Fiera fue criado en un recinto especial, donde fue entrenado para cazar y mantiene su aversión al ser humano. La autorización del gobierno para su liberación acaba de llegar, para lo que será necesaria una área remota y preservada en la Amazonía.

El santuario acoge hoy a 22 grandes felinos, 13 de ellos jaguares, muchos con historias como la de Xico, capturado de cría y criado por una familia, que dormía en la cama y jugaba a muñecas con la niña de la casa, "hasta que comenzó a crecer, se despertó su instinto animal y tuvieron que deshacerse de él", explica Rogerio Silva de Jesus, gerente y cuidador de la hacienda.

Otros dos animales están siendo adaptados para la reinserción en la selva. La ONG Jaguar también intenta devolver a tres jaguares a la naturaleza.

También conocido como yaguareté o 'verdadera fiera' en guaraní, y nahuel en mapuche, el jaguar habita en 18 países en América Latina, desde el noroeste de Argentina al altiplano central de México.

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