Brasil Economía -  10 de abril de 2012 - 12:50

Rio+20 busca compromiso de países, FMI y BM con nueva economía

BRASILIA ( AFP ) El éxito de la cumbre de desarrollo sostenible de la ONU Rio+20 que reunirá en junio a unos 100 gobernantes depende del compromiso de países e instituciones, como el FMI y el BM, para encarrilar la economía mundial en el respeto al medio ambiente y la lucha contra la pobreza, afirmó el jefe negociador de Brasil, el país anfitrión, André Corrêa do Lago.

"Creo que la Rio+20 aportará los instrumentos para que el desarrollo sostenible sea un paradigma de la economía. Que se establezca que la economía y la lucha contra la pobreza, con el medio ambiente", son los pilares del desarrollo sostenible, dijo Correa do Lago en una entrevista con la AFP.

"Creo que puede haber una convergencia entre la agenda de los países emergentes, los más pobres y los desarrollados" en favor de ese objetivo, afirmó el negociador y director de Medio Ambiente de la Cancillería de Brasil, cuya mandataria, Dilma Rousseff, presidirá la cumbre del 20 al 22 de junio.

El gran mandato de la cumbre Rio+20, a pedido de la ONU, es que el mundo defina una trayectoria hacia una "economía verde" y social que ponga en línea el desarrollo con las necesidades del medio ambiente y la lucha contra la pobreza.

Los negociadores buscan para ello el apoyo de las grandes instituciones económicas. La próxima reunión del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM) este mes en Washington debatirá la cumbre Rio+20 en una cita promovida por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el jefe del BM, Robert Zoellick, y el secretario de Hacienda brasileño, Guido Mantega.

Además, Rio+20 reunirá a los ministros de Hacienda del mundo y acogerá un gran foro de empresarios y líderes de la economía mundial.

"No sirve de nada" empeñarse en enrumbar la economía mundial hacia el desarrollo sostenible "sin involucrar a esas entidades que son las que las áreas económicas de los países toman en serio", subrayó Correa do Lago.

"El cambio de los padrones de producción y consumo es absolutamente clave", advirtió, sobre todo porque "desde 1992 (año de la Cumbre de la Tierra en Rio) centenas de millones de personas entraron en la clase media" en el mundo, sumándose al consumo de bienes de un planeta con recursos limitados y donde problemas como el calentamiento global son acuciantes.

El borrador de declaración que los gobiernos negocian arduamente contempla la adopción de Objetivos del Desarrollo Sostenible que obliguen a los países a asumir metas como seguridad alimentaria, acceso al agua, empleos verdes y padrones de producción y consumo sustentables, entre otros.

Los países en desarrollo defienden que esos compromisos se apliquen a las naciones ricas y no sólo al mundo en desarrollo como las Metas del Milenio de la ONU.

Otra propuesta es conseguir que los países se comprometan a medir su crecimiento no sólo por el avance de la economía (el PIB), sino también por indicadores sociales y ambientales.

Ambientalistas y ONGs alertan del peligro de una declaración final demasiado vaga, en la que los compromisos no pasen de declaraciones de intenciones.

Corrêa do Lago no esconde que el fantasma de la crisis internacional planea sobre las negociaciones. Pero advirtió que "la crisis demuestra que lo que ocurre está equivocado y debe ser una oportunidad para repensar la economía". Hasta el momento, la ONU espera en la cumbre a unos 100 gobernantes y jefes de Estado, explicó el responsable.

Esta será la cuarta cumbre del desarrollo sostenible convocada en la historia, después de Estocolmo en 1972, Rio de Janeiro en 1992 y Johannesburgo en 2002.

En esta nota: