Debido a los violentos disturbios que sacuden Perú desde diciembre, han provocado que las autoridades del país Suramericano decidiera cerrar temporalmente la ciudad inca antigua conocida como Machu Picchu, ahuyentado a los turistas, dejando sin ninguna fuente de economía para las comunidades que dependen de este popular destino.
Desde el 7 de diciembre, Perú se ha visto sacudido por protestas que han dejado 48 muertos. Los manifestantes piden la renuncia de la presidenta Dina Boluarte, quien asumió el poder tras la destitución y detención del mandatario izquierdista Pedro Castillo ese 7 de diciembre por haber intentado disolver el Parlamento.
Crisis política y económica en Perú
La crisis está costando al país 25 millones de soles diarios (unos 6,5 millones de dólares), con una caída del 83% en la ocupación hotelera, según cifras del Ministerio de Turismo.
Abel Alberto Matto Leiva, director regional de turismo, explica que en Cuzco "75% de la población trabaja directa o indirectamente con el turismo, 900 guías de turismo, 5.000 porteadores" durante el Camino Inca a Machu Picchu.
Hoteles, restaurantes, tiendas... el panorama en la capital inca es casi desierto, pues muchos han optado por no abrir para recortar gastos.
"Estamos en caída libre y no sabemos cuándo se va a detener", considera Henry Yabar, vicepresidente de la cámara hotelera de Cuzco, que también ha cerrado su establecimiento, un hotel de tres estrellas con unas 15 habitaciones.
Para Yabar, la crisis política ha asestado un golpe "fatal": "Estamos hablando de 95% de cancelaciones" y de los 12.000 hoteles y hospedajes en Cuzco "entre 25 y 30% (los más pequeños) ya han quebrado".
FUENTE: AFP





