El pulpo Inky se fuga del acuario de Nueva Zelanda. Foto/Cortesía National Aquarium of New Zealand

AP

Antes de hacer su movimiento, el pulpo Inky esperó a que fuera de noche y el personal del Acuario Nacional de Nueva Zelanda se hubiera ido a casa.

Entonces empujó y se metió por un diminuto agujero en la red que cubría su tanque, y se deslizó dos metros (6,6 pies) por el suelo. Entonces se fue directo a un sumidero.

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Inky, con un cuerpo del tamaño aproximado a una pelota de rugby, se las arregló para estirarse y apretarse y pasar por el agujero. Desde allí recorrió los 50 metros (164 pies) de tubería hasta volver al océano Pacífico.

Todo lo que dejó atrás hace tres meses fue un húmedo rastro que permitió al personal del acuario Napier recrear su increíble huida.

No se le ha visto desde entonces.

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