El papa Francisco viajó el sábado a la residencia veraniega de Castel Gandolfo para almorzar con su "hermano" y predecesor Benedicto XVI, en una confluencia histórica pero potencialmente problemática entre dos papados de la Iglesia católica. Ambos hombres vestidos de blanco intercambiaron un cálido abrazo en el helipuerto en los jardines de Castel Gandolfo, al sur de Roma, donde Benedicto XVI vive desde que se retiró el 28 de febrero y se convirtió así en el primer papa que renuncia en 600 años.