Diversas cuadrillas de trabajadores liberaron decenas de vehículos de todo tipo que estaban atascados y reabrieron algunos caminos del sur de California que habían quedado cubiertos por toneladas de lodo durante una inundación repentina.
Las cuadrillas de trabajadores del condado Los Ángeles reabrieron el domingo tramos de cinco caminos en las comunidades montañosas aproximadamente a 64,4 kilómetros (40 millas) al norte de Los Ángeles.
La reapertura "se logró antes de los pronósticos iniciales" gracias a la utilización durante el fin de semana de más de 40 topadoras, camiones de volteo y otros equipos pesados para retirar unos 152.911 metros cúbicos (200.000 yardas cubicas) de fango, dijo el departamento de Obras Públicas del condado Los Ángeles en un comunicado.
Los trabajos continuaban en otros dos caminos en las zonas de Lake Hughes y Lake Elizabeth, que quedaron anegadas el jueves por una inundación repentina tras una tormenta.
En el condado Kern, en las cercanías, más de 100 automóviles, autobuses, casas rodantes y camiones de carga quedaron varados en la Carretera Estatal 58.
Para el domingo por la tarde, sólo restaba liberar a dos camiones de carga con remolque y cinco vehículos, aunque apenas comenzaban las labores para retirar las toneladas de fango ya endurecido, dijo Florene Trainor, portavoz del Departamento de Transporte de California.
Las autoridades confiaban en que, como muy tarde, el jueves estarán reabiertos los carriles al tránsito.
Un grupo de geólogos determinó que las laderas de los alrededores eran estables y que no había peligro de deslaves en caso de nuevas lluvias, dijo Trainor en un correo electrónico.
El domingo se registraron ligeras lluvias en la zona.
Centenares de vehículos también quedaron atascados en el lodo en la Interestatal 5, una arteria importante, pero fueron liberados y para el viernes por la noche la autopista estaba reabierta al tránsito.
Diversas personas de comunidades en el norte del condado Los Ángeles pasaron el fin de semana retirando el fango de sus casas.
Kerjon Lee, portavoz de Obras Públicas del condado, dijo el sábado que al menos una de las casas en la zona fue declarada pérdida total debido a que la inundación la arrancó de sus cimientos.
Diversas cuadrillas continuaban inspeccionando viviendas en la zona, en tanto que Lee afirmó que quizá aumente el número de inmuebles destruidos.
Gary y Gina Hartle, dueños de una finca de 70 hectáreas (28 acres) para cría de caballos en Lake Hughes, dijeron que hay tanto que reparar que no saben cuándo terminarán.
"Un 75% de nuestra propiedad quedó devastada", dijo Gina Hartle, de 54 años, a The Associated Press mientras inspeccionaba los daños.
"No podemos entrar en nuestras casas con facilidad porque todo quedó cubierto de lodo", agregó.
FUENTE: AP




