Madrid Internacionales -  21 de diciembre de 2015 - 08:15

Las elecciones en España dan paso a duras negociaciones

Los españoles hacían cuentas el lunes por la mañana, tratando de cuadrar las posibles combinaciones de alianzas políticas tras unas elecciones generales que pusieron fin al tradicional bipartidismo en el país y abrieron la puerta a duras negociaciones entre las diferentes fuerzas.

El conservador Partido Popular, en el gobierno, se colocó en primer sitio en las elecciones del domingo con 123 escaños, pero quedó muy lejos de lograr la mayoría de 176 bancas necesaria para gobernar en solitario. Hasta ahora, el PP o el socialista PSOE se alternaron en el gobierno con el apoyo ocasional de partidos mucho menores, pero la irrupción de dos nuevos partidos en la cámara transformó el escenario y preparó el terreno para días o semanas de incertidumbre.

El presidente del gobierno, Mariano Rajoy, dijo que tratará de formar un gobierno estable, pero enfrenta a un camino cuesta arriba para obtener el apoyo de otras organizaciones políticas.

El partido socialista obtuvo su peor resultado de la historia, pero se mantiene como segundo más votado con 90 escaños y podría unirse a otros grupos de izquierda.

El líder socialista Pedro Sánchez dijo el domingo por la noche que Rajoy debería intentar formar un gobierno como partido más votado, pero subrayó que España ha entrado en una nueva fase política y descartó apoyar al presidente en la sesión de investidura.

La nueva formación de ultraizquierda Podemos consiguió 42 diputados, aunque su influencia en la cámara asciende a 69 parlamentarios cuando se suman sus aliados. El otro recién llegado, Ciudadanos, consiguió 40 parlamentarios con sus propuestas afines al sector empresarial.

Las cifras implican que ningún partido puede gobernar en solitario y que cualquier alianza —salvo una gran coalición entre PP y PSOE— requeriría al menos tres partidos, un escenario sin precedentes en España que augura un duro proceso de negociación tras una campaña en ocasiones agria.

Por si el nuevo Parlamento fragmentado no ofreciera suficientes complicaciones, la nueva configuración del Senado, que también se eligió el domingo, ofrece un paisaje muy distinto al del Parlamento.

Debido a las diferencias en la asignación de escaños y a que los españoles no siempre eligen lo mismo en ambas cámaras, el PP obtuvo una gran mayoría de 124 senadores, muy por encima de los 47 del partido socialista y los nueve de Podemos. Ciudadanos no obtuvo representación en la cámara alta de 208 puestos.

El Senado tiene menor poder legislativo que el Congreso de los Diputados, pero sí puede rechazar en primera instancia las propuestas de ley salidas de la cámara baja, que entonces vuelven al Congreso de los Diputados y son aprobadas tras una nueva votación. Esto implica que un Senado conservador podría hacer aún más largo y tortuoso el proceso legislativo para un gobierno de izquierdas, aunque no tendría capacidad de bloquear de forma definitiva sus medidas. Además, el Senado tiene competencias a la hora de elegir magistrados para altas instituciones judiciales o para posibles reformas de la Constitución.