Millones de chilenos votan en plebiscito constitucional

AP

En un ambiente de tranquilidad y largas filas, millones de chilenos sufragaban el domingo en un plebiscito histórico que decidiría el eventual reemplazo de la Constitución instaurada por la dictadura militar hace cuatro décadas en la nación sudamericana.

La jornada, a la que fueron convocados 15 millones de ciudadanos, tiene lugar a un año del violento estallido social y las gigantescas protestas subsiguientes contra las profundas desigualdades sociales en Chile que empujaron a un acuerdo político para la realización del referéndum. Este se desarrolla, además, en medio de estrictas medidas sanitarias para evitar la propagación del nuevo coronavirus.

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"Tenemos la oportunidad histórica de cambiar la Constitución de (Augusto) Pinochet y porque quiero un Chile mejor, un mejor futuro para mis nietos, para que todo el mundo tenga los mismos derechos”, manifestó a The Associated Pres una mujer que se identificó como Patricia, de 75 años, luego de votar.

Ella sufragó rápido a diferencia de otra gente que debió hacer largas colas y esperar bastante tiempo para emitir su voto en una jornada que transcurría en paz y que contrastaba con las protestas masivas y los actos de violencia callejera que marcaron el primer aniversario del estallido social hace una semana. En esos actos se incendiaron dos iglesias y se vandalizaron comercios a pocos metros donde unas 30.000 personas conmemoraban la fecha.

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Temprano, el presidente centroderechista Sebastián Piñera, que antes de la convocatoria al plebiscito se oponía a cambiar la Ley Fundamental, declaró tras emitir su voto que “creo que la inmensa mayoría de los chilenos queremos cambiar, modificar nuestra Constitución”.

El plebiscito “es el comienzo y no el fin” del futuro chileno, agregó el mandatario, utilizando una mascarilla para protegerse del virus.

La mayoría del oficialismo de derecha quiere que siga la actual Carta Magna, mientras la oposición de centroizquierda se inclina por una nueva ley fundamental. Sondeos previos coincidían en proyectar un posible triunfo del voto aprobatorio para una nueva Constitución.

Lo que se juega el domingo “es la posibilidad de que Chile construya un camino institucional para resolver aquellos problemas y deudas pendientes de la democracia chilena, que en su mayoría corresponden a problemas de exclusión política, económica y social”, planteó Marcelo Mella, politólogo y doctor en Estudios Americanos.

Heraldo Muñoz, presidente del opositor Partido Por la Democracia, dijo que “no solo se juega una Constitución, sino un país más justo, más digno, con reformas estructurales".

Jacqueline van Rysselberghe, presidenta de la conservadora Unión Demócrata Independiente, que rechaza cambiar la Ley Fundamental, señaló que “sea cual sea el resultado, espero que sea pacífico y poder generar los cambios necesarios para el país, y que no pasan por cambios constitucionales”.

El ministro de Salud, Enrique Paris, por su edad, votó a media tarde en el horario sugerido para los adultos mayores debido al coronavirus. Destacó lo que parece ser una alta participación ciudadana y lo que calificó como “la fiesta democrática, que nos va a permitir hacer un cambio, que muchos quieren, en la Constitución de nuestra República”.

Aseguró que se han respetado las normas sanitarias, a pesar de que se detectaron dos personas que fueron a votar pese a estar contagiadas con el COVID-19. Chile registraba hasta ahora 500.000 contagiados y 13.800 fallecidos, y mantenía un promedio de contagios diarios de 1.500 y 2.000 casos. Las personas positivas tenían prohibido salir a votar y la policía realizaba al azar tests a los votantes en fila para evitar la propagación.

Los chilenos debían escoger entre la opción “Apruebo” cambiar la Constitución —favorecido por la oposición de centroizquierda— o “Rechazo”, impulsado por el oficialismo de derecha. Además, sin conocer los resultados, en el mismo acto escogerán quiénes redactarían la nueva Carta Magna: 155 ciudadanos electos o por 86 elegidos e igual número de parlamentarios en ejercicio.

En el caso de triunfar el “Apruebo” se iniciará un proceso constituyente que culminará con un nuevo plebiscito a mediados de 2022 en que los chilenos votarán si aceptan el texto propuesto.

Si el mecanismo para redactarla fuera una Convención Constitucional, con 155 miembros electos, deberá ser paritaria, es decir, con igual número de mujeres y hombres, algo inédito en Chile. En tanto, si en el referéndum se impone el rechazo a cambiar la Constitución, seguirá vigente la instaurada por la dictadura de Pinochet.

De lograrse una alta participación en el plebiscito, los chilenos habrán empezado a revertir los altos índices de abstención que se registran en el país desde 2012, cuando se instauró el voto voluntario. En las elecciones presidenciales de 2017 sufragó el 49% del electorado y apenas un 35% en los comicios municipales de 2016.

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