AP

Nueve jóvenes recobraron la libertad después del encuentro que mantuvo el papa Francisco con más de un centenar de jóvenes infractores en el Centro de Cumplimiento de Jóvenes y Menores Infractores de Pacora en Panamá.

Uno de los beneficiados con la medida es el joven que dio un testimonio frente al papa en el Centro de Cumplimiento de Menores de Las Garzas, informó a la prensa Emma Alba, una alta funcionaria del Ministerio de Gobierno.

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“En este momento debe estar junto a su familia”, dijo Alba en alusión al interno de 21 años, que contó la historia de su delito y la transformación que vivió en el centro de detención. Los beneficiados estarán bajo libertad vigilada. La funcionaria no precisó todos los nombres, ni los delitos de los favorecidos.

“Me siento contento porque voy a poder estar con mi familia nuevamente, con aquellos hermanos de la Iglesia y con aquellas otras personas que yo sé que me aman mucho”, dijo el joven a un canal de televisión local.

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El papa reclamó en ese encuentro a quienes marginan y estigmatizan a los pecadores y criminales, al tiempo en que llamó a los jóvenes internos a no perder la esperanza.

A través de sus cuenta de Twitter, el MinGob informó que al finalizar la liturgia penitencial, una Juez de Cumplimiento anunció las 9 libertades condicionales otorgadas a 7 jóvenes del Centro en Las Garzas y 2 del Centro de la provincia de Colón. Esta medida fue gestionada con anticipación para hacer el anuncio en este día especial.

12:30

Antes de visitar el principal centro penitenciario juvenil de Panamá, el papa Francisco se toma un tiempo para compartir una misa en la que participaban centenares de jóvenes cubanos.

También le cantó el cumpleaños a una odontóloga panameña jubilada en las afueras de la Nunciatura, donde se aloja.

El encuentro con los cubanos se celebró en el Colegio Las Esclavas, católico, situado en la zona donde se ubica la sede diplomática del Vaticano en Panamá. Algunos jóvenes entrevistados por la televisión local señalaron que el papa les pidió que siguieran caminando en la fe, rezaron a la Virgen de la Caridad del Cobre, la patrona de Cuba, y por la unidad de los isleños.

Francisco visitó Cuba en septiembre de 2015. Cuba es una nación con Estado laico.

El papa, que suele salirse del libreto, también sorprendió a una multitud que espera a la salida de la Nunciatura. Fue a saludar a un grupo, entre los que se encontraba Hayera Moli, quien festejaba sus 69 años. Al enterarse, el pontífice invitó a los presentes a cantar el cumpleaños feliz.

“Es un día que jamás olvidaré”, dijo la mujer. “¡Gracias, papa!”.

11:00

El Papa Francisco denuncia cómo la sociedad margina y estigmatiza a los pecadores y criminales cuando, en cambio, debería crear oportunidades para que cambien.

Francisco hizo las declaraciones durante una liturgia penitencial emocional en el centro de detención juvenil de Panamá, donde más de 150 jóvenes están cumpliendo condena por asesinato, robo y otros delitos.

Francisco llevó la Jornada Mundial de la Juventud al centro de detención de Las Garzas para que sus internos, incluso detrás de las cercas de alambre de púas, pudieran participar en el gran festival de fe de la Iglesia católica.

En su homilía, el papa recordó que la sociedad tiende a etiquetar a las personas buenas y malas, a los justos y a los pecadores.

“Esta actitud contamina todo porque levanta un muro invisible que hace creer que marginando, separando o aislando se resolverán mágicamente todos los problemas”, dijo Francisco, luego de escuchar el testimonio de un recluso. “Y cuando una sociedad o comunidad se permite esto y lo único que hace es cuchichear y murmurar, entra en un círculo vicioso de divisiones, reproches y condenas”.

10:45

“Causé un daño muy profundo a un ser querido y a mí”, le dijo un joven recluso al papa Francisco al iniciar un encuentro de oración y confesiones en el principal centro de cumplimiento juvenil de Panamá.

Tras desplazarse un tramo en papamóvil hasta el centro carcelario en la periferia panameña, el papa entró a una pequeña capilla colmada de más de un centenar de jóvenes del centro y otros traídos de otros puntos de detención, incluso, de mujeres.

“Me faltaba la voz de un padre que me guiara con amor”, dijo el menor, identificado como Luis Óscar Martínez, de 21 años, y quien habló de espalda a la prensa para que no vieran su rostro, como establece la ley local.

“En el 2015, Dios tocó mi corazón y tomé la decisión de aceptar a Cristo como dios y mi salvador, pero tiempo después tropecé y cometí un delito. No imaginé que tendría consecuencias graves como perder a parte de mi familia, mis estudios y estar en un lugar como este”, añadió.

El joven fue detenido en abril 2016. “Cuando me detuvieron creí que todo había acabado... pero cuando me trasladaron al centro de cumplimiento de Las Garzas, meditando una noche, algo me dijo ‘que no todo ha terminado porque mi propósito es grande’”.

“En ese momento comprendí que mi padre Dios está conmigo”.

Dijo que terminó sus estudios secundarios en el centro y logar un cambio en su vida. Agregó que se ve en el futuro siendo un chef internacional y un técnico en refrigeración especializada, sacándole una sonrisa al papa. “Espero darle esa alegría a mi madre”.

El papa dijo después al chico: “me gustó esa confesión tuya. Tenemos un padre que nos quiere”.

10:20

El papa Francisco se dirigía al principal centro penitenciario juvenil para orar y confesar a varios de los menores, incluso homicidas, en lo que será su primer contacto con la periferia de Ciudad de Panamá.

En su segundo día de actividades en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud, el pontífice argentino de 82 años quiso visitar a los jóvenes que cumplen sentencias por asesinato, robo y otros delitos, convencido que ellos también merecen la misma dignidad y esperanza que las demás personas.

En el encuentro estarán 150 jóvenes, la mayoría de ellos del Centro de Cumplimiento de Menores de Las Garzas, situado a unos 40 kilómetros al este de la capital, que desde hace meses se ha preparado para la visita papal. Francisco se desplaza desde la sede de la Nunciatura en un auto sedan para luego bajarse en un punto y cambiarse al papamóvil para recorrer un corto tramo que lo llevará al centro.

Miles de residentes se apostaron desde horas antes a lo largo de esa ruta para saludar al pontífice.

Las Garzas es una comunidad agobiada por la violencia, las drogas y la deserción escolar, según las autoridades. En la ruta hacia la cárcel se pueden ver sectores con casitas de zinc y madera destartaladas, habitadas por precaristas.

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