Hace algunos días vi un video en la web de un perrito comiéndose sus propias heces. Debo confesar que estas imágenes, por más comunes que sean, me dejaron preocupada. Resolví investigar por qué muchos perros tienen esta asquerosa costumbre y descubrí que este comportamiento es conocido por la ciencia como coprofilia. Y, al contrario de lo que mucha gente afirma, esto no es algo normal de la especie.
Coprofilia es la atracción que algunos animales sienten por oler, saborear y tocar las heces. Los perros normalmente se sienten atraídos por estos excrementos porque ellos tienen mucho más sensibilidad olfatoria que nosotros, los humanos. Les explico: nosotros tenemos cerca de 6 millones de receptores mientras que ellos tienen 300 millones.
Y como las heces son hechas de los alimentos que comemos, nuestros perros, al mirarlas consiguen sentir aromas del pescado, del pollo y de la carne que comieron. Pero, no es solo este el motivo. Los perros se alimentan de heces porque les hacen falta algunos nutrientes en el cuerpo. Comer las heces también puede ser una señal de que algo funciona mal en el páncreas de la mascota.
Otra posible causa de este extraño hábito es la ansiedad. Sí, tal cual como lo están leyendo, ansiedad. Es que cuando nuestros perros hacen sus necesidades en el hogar, reaccionamos de una forma negativa. Esto hace con que ellos desarrollen miedo y cuando por algún motivo dejan sus excrementos en el piso, ven la necesidad de ocultarlo para evitar los regaños. Entonces, la primera reacción es comer las propias heces y limpiar el local con la lengua para ocultar las ¨pruebas¨ del crimen.

