Este domingo, Lionel Messi y Lamine Yamal se enfrentarán en la final del Mundial 2026, un encuentro que parece marcado por el destino. Hace casi dos décadas, las vidas de ambos futbolistas se cruzaron por primera vez durante una sesión fotográfica benéfica para Unicef.
La familia de Lamine Yamal, que formaba parte de un proyecto de Unicef en el barrio de Rocafonda, en Mataró (Barcelona), ganó el sorteo organizado para posar junto a un jugador del primer equipo azulgrana. Yamal nació el 13 de julio de 2007 y, poco más de tres meses después, su madre lo llevó al Camp Nou para la sesión fotográfica.
El encuentro se realizó en el vestuario del estadio. Según el fotógrafo de la sesión, Joan Monfort, Messi, quien entonces tenía 19 años, se mostraba tenso debido a la timidez que lo caracterizaba en los inicios de su carrera. Para captar emociones reales y relajar el ambiente, Monfort incorporó una tina y un patito de plástico, elementos que dieron origen a la mítica fotografía donde se observa al bebé sonreír junto al astro argentino.
La captura quedó en el olvido durante años, hasta que el padre del joven futbolista la recuperó y la compartió en redes sociales en 2024, coincidiendo con el periodo en que su hijo se coronaba campeón de la Eurocopa.
Ahora, ambos jugadores se citan en el máximo escenario del fútbol: el veterano astro argentino, consolidado como uno de los mejores de la historia, disputa su tercera final de una Copa del Mundo frente a la joven promesa mundial, quien ha manifestado en reiteradas ocasiones su total respeto y admiración por Messi.





