Lionel Messi disputará su tercera final de un Mundial este domingo 19 de julio en el Estadio de Nueva York/Nueva Jersey, 20 años después de su debut en las Copas del Mundo.
La Roja es, de hecho, uno de los planteles más jóvenes de esta Copa Mundial 2026, con un promedio de edad de 26.73 años, un dato que alimenta esta historia de admiración generacional.
Borja Iglesias es el jugador de mayor edad del plantel español, con 33 años, y su historia con Messi resulta casi simbólica. Debutó en el fútbol profesional en 2012 con el Villarreal C, la misma temporada en la que la Pulga firmaba su año más prolífico como goleador, con 91 tantos convertidos. Mientras uno daba sus primeros pasos, el otro ya consolidaba una de las mejores campañas individuales en la historia del deporte.
El caso de Unai Simón, arquero titular de España, tiene otro matiz: ya como profesional, sufrió el poderío goleador del rosarino. Messi le anotó un doblete en la victoria azulgrana por 3-2 el 6 de enero de 2021, y volvió a marcarle, esta vez de tiro libre, en un triunfo 2-1 disputado el 31 de enero de ese mismo año.
Hay casos aún más particulares, como los de Pau Cubarsí y Lamine Yamal, quienes ni siquiera habían nacido cuando el atacante debutó con la Selección Argentina. Con Yamal, además, existe una imagen que quedó en la memoria colectiva: la fotografía para Unicef en la que Messi lo cargaba de bebé, mucho antes de que el propio extremo se convirtiera en una de las nuevas figuras del fútbol mundial.
Otros vivieron una relación más cercana con el 10 en las canteras culés. Marc Cucurella coincidió con él en sus inicios en el primer equipo del FC Barcelona, mientras que Dani Olmo, Alejandro Grimaldo, Fermín López y Gavi se formaron en las juveniles del club catalán durante la época dorada del argentino.
Pedri, en cambio, fue directamente su compañero de equipo; compartió el campo de juego durante 47 partidos y recibió su respaldo durante sus primeros pasos como profesional, algo que remarcó durante este Mundial.
Compañero, rival o ídolo de infancia: más allá del vínculo particular que cada uno haya tenido con él, el plantel español conoce de cerca la trascendencia de Messi. Sin embargo, este domingo, por primera vez, ya no será un talento para admirar ni una referencia a seguir, sino el rival a vencer en la final de la Copa del Mundo.



