Algunos corregidores o unidades policiales son amenazados por jóvenes pudientes, quienes al cometer una infracción de tránsito o una falta, y son sancionados, creen que porque tienen dinero deben ser eximidos de esto. Y al no ser así lanzan amenazas contra la autoridad. Según sociólogos esto es un fenómeno que va del padre al hijo.




