El expresidente panameño Ernesto Pérez Balladares

Catherine Perea

Para superar la crisis del nuevo coronavirus COVID-19, será necesario que el presidente de la República, Laurentino Cortizo llegue a un entendimiento político con líderes de otros partidos políticos para regularizar el país, consideró el expresidente Ernesto Pérez Balladares.

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La crisis no se va a acabar mañana, va a ser un tiempo de recuperación en que todos los panameños tenemos que estar claros que tenemos que trabajar lo más unidos posible dentro de las diferencias. La responsabilidad cae al Ejecutivo y estoy convencido que el presidente lo hará una vez se regularice un poco el tema de la pandemia, él procederá a pedir reflexión nacional, un diálogo nacional con la fuerza pública, fuerza política para regularizar y unir al país en función de sus objetivos”, sostuvo.

Pérez Balladares dijo que el manejo de la crisis por parte del presidente Cortizo y su equipo de Gobierno ha sido bueno, sin embargo, opinó que debe haber mayor información sobre las compras de urgencia para no afectar la credibilidad del Gobierno, esto en respuesta a los cuestionamientos por la millonaria compra que se efectuaría de ventiladores.

El presidente y el equipo de Gobierno están haciendo el mejor esfuerzo por salir adelante y sacarnos de esta situación que ha sido inaudita, que nunca hemos vivido y que además es muy peligrosa”, manifestó.

En ese sentido, calificó como positivo el anuncio del vicepresidente de la República y viceministro de la Presidencia, José Gabriel Carrizo de que la comisión de compras de insumos y equipos médicos rinda un informe semanal al país.

La polémica ha llevado a varios sectores a pedir la renuncia del vicepresidente, sin embargo, Pérez Balladares opinó que esa solicitud es absurda.

Exigir la renuncia del vicepresidente es absurdo, es inconstitucional, lo que es necesario es que haya investigación a fondo”, acotó.

También dijo que espera que poco a poco se pueda reabrir algunos sectores con colaboradores que no pertenezcan al grupo de población en riesgo (mayores de 60 años) para comenzar a reactivar la economía.

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