Desde que arreciaba la Guerra Fría los presidentes de Estados Unidos y Cuba no se han visto cara a cara, pero en momentos en que Barack Obama y Raúl Castro tratan de restablecer relaciones normales entre ambos países, su anticipado encuentro del sábado en la Cumbre de las Américas podría ofrecer la oportunidad de dar impulso a esas gestiones.
Obama y Castro se dieron la mano y se saludaron cordialmente el viernes por la noche y se conjetura que Obama podría aprovechar la reunión para anunciar su decisión de retirar a Cuba de la lista estadounidense de gobiernos patrocinadores del terrorismo. Cuba ha buscado esa decisión por motivos prácticos y simbólicos.
Desde hace tiempo Estados Unidos dejó de acusar a Cuba de terrorismo y Obama ha indicado su disposición a retirar Cuba de la lista. El jueves sugirió que un anuncio era inminente cuando dijo que se había completado la revisión de dicha designación por parte del Departamento de Estado.
La reconciliación con Cuba podría dejar una huella en el legado de Obama en su relación con Latinoamérica.
"A medida que Estados Unidos inicia un nuevo capítulo en nuestra relación con Cuba, esperamos que cree un ambiente que mejore las vidas del pueblo cubano", Obama dijo el viernes a grupos de la sociedad civil.
Aunque no se dispuso ninguna reunión oficial, funcionarios de la Casa Blanca indicaron que parecía seguro un diálogo sustancial entre Obama y Castro el sábado, horas antes del previsto regreso de Obama a Washington.
Obama y Castro hablaron por teléfono el miércoles antes de que el presidente estadounidense emprendiera viaje a Panamá. Según lo que se sabe, es apenas la segunda comunicación de alto nivel entre las dos naciones desde que cortaron relaciones hace medio siglo.
El primer llamado fue en diciembre, poco antes de que Obama y Castro anunciaran sus intenciones de restablecer relaciones plenas y reabrir sus embajadas.
Para Castro, el retiro de Cuba de la lista de naciones patrocinadoras de terrorismo es importante porque le facilitaría efectuar transacciones financieras, pero Estados Unidos presiona en busca del alivio a las restricciones sobre el movimiento de los diplomáticos estadounidenses en La Habana y mayores protecciones a los derechos humanos.
FUENTE: AP



