Ricardo Richards

Luego de tres siglos sumidos en el yugo de indiferencia y opresiones de los españoles, un grupo se armó de valor para iniciar lo que sería la gesta enmancipadora, que tras años de lucha dio como resultado la independencia de Panamá de España el 28 de noviembre de 1821.

Bajo la conquista española, Panamá sufrió un decaimiento económico que se empeoró a raíz de voraces incendios en la ciudad. Además, el país se vio afectado por un ascenso demográfico de conquistadores europeos que establecieron su residencia en suelo panameño, provocando una sobrepoblación que impuso nuevos patrones de comportamiento y se dedicaban a explotar a la clase agrícola local.

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Ante esto e inspirados por la batalla librada por los ejércitos mancomunados de Venezuela y Nueva Granada, un grupo de criollos, hijos de españoles nacidos en el continente americano, iniciaron un movimiento independentista con la firma de un acuerdo popular separatista el 10 de noviembre de 1821 en la provincia de Los Santos, y secundado por las autoridades de Natá y Pesé, en el cual se declaraba la independencia espontánea.

Días después, el 28 de noviembre, en Cabildo Abierto donde se declaró el Istmo libre e independiente de la Corona Española y se designa a el Coronel José de Fábrega; panameño de nacimiento al frente del Gobierno de Castilla del Oro o Tierra Firme. Después de este episodio, Panamá se unió voluntariamente a la Gran Colombia.

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Ya han pasado 195 años desde que Panamá se independizó de España, sin embargo la emoción y el fervor patriótico continúa igual que el día uno. ¡Que viva Panamá!

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