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Raquel Bellini

Estamos en pleno verano y en medio de esa ola de calor, no hay nada más rico que abrir una cerveza bien fría y refrescarse. El problema, es que cuando tenemos una pancita, siempre oímos a alguien decir: ¡Mira que panza tienes, seguro que es culpa de la cerveza! Pero, ¿será eso un mito o realidad?

Según un estudio llevado a cabo por estudiosos alemanes de la Universidad Friburgo y divulgado por la cervecería Barú de Panamá, el aumento de la grasa abdominal no es culpa solo de la cerveza.

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Esa bebida tiene muchas calorías, obvio. Sin embargo, el principal motivo del barrigón es que la cerveza es un buen estimulante del apetito y las personas, normalmente, acompañan la bebida con comidas calóricas como papas fritas, carnes rojas y otros alimentos.

Otra investigación llevada a cabo por estudiantes de la Universidad de Ciencias Aplicadas Fulda, también en Alemania, demostró que los consumidores de bebidas alcohólicas ganan peso, pero no necesariamente en la barriga. O sea, la acumulación de grasa en esa región del cuerpo tiene más que ver con los factores genéticos que con la ingestión de la cerveza.

Los investigadores llegaron a esa conclusión después de evaluar los hábitos de alimentación y bebida de cerca de 20 mil personas, entre hombres y mujeres. En el caso de las mujeres, las que toman cerveza tuvieron un crecimiento más acentuado en las caderas.

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