WASHINGTON ( AFP ) El mundo tiene la mirada puesta en Estados Unidos este lunes, donde Barack Obama tiene previsto reunirse con los jefes del Congreso, a cuatro días de que el país entre en zona de riesgo de default.
El presidente republicano de la Cámara de Representantes, John Boehner, el jefe de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, y los dirigentes de las minorías en las dos cámaras, la demócrata Nancy Pelosi y el republicano Mitch McConnell, se reunirán con el presidente Obama en la residencia presidencial a las 15H00 locales (19H00 GMT), anunció un responsable de la Casa Blanca bajo anonimato.
Obama aseguró este lunes que una solución puede ser alcanzada "hoy" si los republicanos en el Congreso cooperan.
"Si esta semana no empezamos a hacer verdaderos avances, tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, y si los republicanos no aceptan dejar de lado sus preocupaciones partidarias (...) corremos el riesgo de entrar en default", aseguró Obama.
Los líderes republicanos y demócratas del Senado se mostraron optimistas antes de la reunión con el mandatario.
"Soy optimista de que llegaremos a un acuerdo razonable esta semana (...) e iniciaremos negociaciones a largo plazo para colocar a nuestro país en una posición presupuestal sólida", dijo Reid.
McConnell habló de "intercambios muy constructivos (con Reid) sobre la forma de avanzar" y también manifestó "optimismo" sobre "un resultado que sea aceptable para las dos partes".
Uno de los galardonados con el premio Nobel de Economía, Robert Shiller, que obtuvo este lunes el premio junto a otros dos economistas, minimizó el riesgo de default.
"Creo que la crisis se resolverá. No veremos un default. Y si lo vemos será por un día o algo así, incluso si es más tiempo no es el fin del mundo", señaló.
Fecha límite
El Departamento del Tesoro advirtió que a partir del próximo jueves no podrá hacer frente a todos sus compromisos, por lo que para esa fecha el Congreso debería votar una ley para elevar el límite de endeudamiento y evitar una cesación de pagos.
La suerte del dólar, moneda de reserva mundial, y los bonos del Tesoro, colocaciones consideradas como las más seguras del planeta, dependen de las negociaciones que republicanos y demócratas realizan en el Congreso, y particularmente en el Senado.
Los republicanos quieren sacar provecho del apremio para obtener reformas en el presupuesto, en particular en el sistema de jubilaciones y el plan de salud pública para los mayores de 65 años y los más necesitados, programas que consumen un 43% del presupuesto federal.
Obama se ha negado a negociar con "una pistola en la cabeza" y acusa a sus adversarios republicanos de irresponsabilidad.
La oposición retruca que gracias a una similar estrategia, Bill Clinton se avino, cuando era presidente, a realizar concesiones sobre el presupuesto.
El propio Obama se vio obligado en agosto de 2011 a aceptar recortes anuales programados en el presupuesto hasta 2021.
Los legisladores deben resolver dos asuntos al mismo tiempo: aumentar el límite de la deuda y adoptar una ley de presupuesto que permita la reapertura de las agencias federales, cerradas desde el 1 de octubre, a falta de la aprobación de un presupuesto para el año fiscal 2014.
Riesgo de recesión
La Cámara alta tomó las negociaciones en sus manos ante la consternación de los senadores republicanos por el diálogo de sordos exhibido por sus correligionarios en la Cámara de Representantes, donde ostentan mayoría, y quienes no lograron fraguar un acuerdo con Obama en las discusiones de la semana pasada.
En todo caso, la Cámara baja, donde los republicanos están bajo fuerte influencia del ultraconservador Tea Party, deberá pronunciarse sobre un eventual acuerdo en el Senado.
"Lo que enviemos, si es que enviamos algo, puede no ser exactamente lo que la Cámara baja esté dispuesta a aceptar, por lo que podría retornar" al Senado, dijo el senador republicano Bob Corker.
El techo de la deuda es el monto máximo por el que puede endeudarse el gobierno, que no puede ser superado. Pero el gobierno federal se financia con déficit (3,9% del PIB en 2013) y está obligado a seguir endeudándose para renovar su deuda y financiar sus gastos.
Nadie sabe la fecha exacta en la que el Tesoro dejaría de asegurar sus pagos. Podría ser en cualquier momento después del 17 de octubre, en función de las variaciones diarias de la tesorería. Una estimación de la Oficina de Presupuesto del Congreso coloca esa fecha entre el 22 y el 31 de octubre.
Un default, aunque sea parcial, de la primera economía del mundo crearía un caos internacional con consecuencias difíciles de predecir. Y el mundo observa con inquietud la pulseada política.
Christine Lagarde, directora general del FMI, dijo el domingo en una entrevista con la cadena NBC que las repercusiones superarían las de la crisis de 2008.
La OCDE, en tanto, prevé que los países desarrollados recaerán en recesión en 2014 si no se alcanza un acuerdo.
FUENTE: Agencia AFP


