Sudán del Sur prohibió emplear a extranjeros en empresas privadas y en las ONG y ordenó su sustitución por sursudaneses, pese a la amenaza de hambruna que se cierne sobre el país, según una circular divulgada el martes.
El ministro de Trabajo sursudanés "ordena a todas las ONG y compañías privadas" presentes en Sudán del Sur que "notifiquen a todos los extranjeros que trabajan para ellas, en todos los cargos, que dejen de hacerlo a partir del 15 de octubre ", señala el texto.
Este plazo de un mes comienza el 15 de septiembre y acaba el 15 de octubre, afirma la circular con fecha del 12 de septiembre y publicada este martes.
"Se pide a todas estas instituciones, empresas y entidades comerciales que publiquen los puestos vacantes de directores ejecutivos, jefes de personal, secretarias, responsable de recursos humanos, encargados de relaciones públicas, responsables de suministro y logística, personal de recepción, agentes de protocolo, recepcionistas", añade el ministro.
"Estos puestos deben ser concedidos a ciudadanos sursudaneses competentes", señala la circular.
Sudán del Sur proclamó su independencia el 9 de julio de 2011 tras décadas de guerra contra Jartum.
Pero desde 2013 está inmerso en una nueva guerra, esta vez entre las tropas leales al presidente Salva Kiir y los partidarios de su antiguo vicepresidente Riek Machar.
Los combates, acompañados de matanzas étnicas, han causado miles o incluso decenas de miles de muertos y obligado a más de 1,8 millones de personas a abandonar sus casas.
El país está amenazado por la hambruna, aseguran la ONU y las agencias humanitarias, y una parte de la población depende de las ONG para alimentarse. También carece de mano de obra cualificada.
Pese a los importantes recursos financieros, la economía del país, sin industria y con infraestructuras deficientes, se ha visto muy afectada por el conflicto que estalló en 2013.


