El actor y director Tyler Perry se hizo muy amigo de los duques de Sussex cuando les ofreció un lugar donde alojarse en Estados Unidos después de retirarse de sus funciones reales en 2020. El apoyo que les proporcionó no supuso un gran desembolso para él, porque cuenta con una fortuna valorada en mil millones de dólares y se le considera uno de los hombres más ricos de Hollywood, pero marcó una gran diferencia para Harry y Meghan. So solo les permitió quedarse en una de sus mansiones en California, también pagó su dispositivo de seguridad en cuanto el matrimonio dejó de contar con protección oficial costeada por Reino Unido.
"Me llamaron por teléfono y me dijeron: 'Bueno, nos gustaría que fueras el padrino de Lili'. Y yo aluciné. Tuve que tomarme un minuto para asimilarlo. Y pensé: 'Sería un honor'".
Lo único que les pidió el millonario producto fue que no le obligaran a ponerse un chaqué y codearse con los miembros de la monarquía, de los que no tiene precisamente una buena opinión después de ver cómo han tratado a sus amigos.
La duquesa de Sussex recurrió a Tyler cuando estaba en su peor momento y había empezado a plantearse la posibilidad de abandonar sus responsabilidades institucionales. Fue él quien le hizo ver que no se trataba de una idea tan descabellada y a día de hoy no duda en afirmar alto y claro que tanto Harry como Meghan fueron víctimas de malos tratos.
"Decirle a Meghan que sentía que sus sentimientos eran válidos, me dolió. No quería tener que decirle eso, no quería que se sintiera así. Pero no quería mentirle. Tenía miedo de que la destruyeran o que se volviera loca, o que le hicieran creer que estaba loca".




