Jessica Biel

Showbiz

La imagen pública de Jessica Biel ha evolucionado enormemente de sus inicios en la industria interpretativa, dando vida a la hija de un pastor protestante en 'Siete en el paraíso'.

El aspecto angelical que se había visto obligada a cultivar por exigencias de los productores de la ficción religiosa quedó definitivamente atrás cuando con tan solo 17 años posó en top-less para la revista masculina Gear: todo un escándalo en aquella época que puso a sus jefes en pie de guerra y que, sin embargo, palidece en comparación con el comportamiento de las actuales estrellas juveniles.

Publicidad

A partir de ese momento Jessica se convirtió en uno de los nuevos sex-symbols de Hollywood, con un tirón comparable al de Megan Fox, pero su estilo fue puliéndose hasta que ha acabado convirtiéndose en una de las intérpretes más aplaudidas por su elegancia sobre la alfombra roja. Pese a ello, ella es muy consciente de que cuenta con algunas meteduras de pata imperdonables en su historial que le gustaría poder borrar de la memoria colectiva.

"Desearía haberme atrevido a explorar otras siluetas, y no haberme enfundado lo más sexy que encontraba. Creo que si te fijas en algunas de mis primeras elecciones de vestuario queda claro que no debería haber priorizado siempre el resaltar mi cuerpo", ha reconocido en conversación con la revista InStyle, atribuyendo esos 'crímenes fashionistas' a la inexperiencia de la juventud.

"Soy consciente de que es el estilo que te llama la atención cuando eres joven, pero de cualquier forma, eso es lo que habría hecho de manera diferente".

En su caso, nunca se ha considerado precisamente una experta en materia de moda y atribuye a una mezcla de sentido común y de la sensatez que atribuyen los años su habitual para no aburrir ni escandalizar nunca con su guardarropa en sus apariciones públicas."Tardé un poco en interesarme y acostumbrarme a todos esos accesorios típicamente femeninos, como bolsos y zapatos, pero en la primera etapa de mis veintitantos vi la luz y me dije: 'Ahora lo entiendo'", asegura.

"Para mí la moda debe ser divertida, porque puedes ser algo muy concreto por unas horas, y en el siguiente evento cambiar radicalmente y proyectar algo radicalmente opuesto. Yo intento encontrar un equilibrio. Algo que puede ser tendencia no tiene por qué funcionar sobre la alfombra roja. Y en la vida real mi uniforme son vaqueros y más vaqueros".

Publicidad