BEIRUT Internacionales -  16 de noviembre 2013 - 18:51hs

Presidente sirio gana terreno en guerra civil

BEIRUT (AP) — Fuerzas leales al presidente sirio Bashar Assad han tomado la ventaja en la guerra civil durante semanas recientes, tras capturar bastiones rebeldes uno tras otro y plantar la bandera nacional de dos estrellas en medio de los escombros.

Pese a la indignación global por el uso de armas químicas, el gobierno de Assad está explotando exitosamente la división entre las fuerzas opositoras, la declinante ayuda exterior y menor apoyo local a la causa rebelde, todo ello por la misma causa: temor a los extremistas islámicos que se han vuelto una parte central de la rebelión.

Los avances en el campo de batalla fortalecerían la posición del gobierno en las conversaciones de paz que busca la comunidad internacional.

Tanto el gobierno sirio como oposición han dicho que están listos para asistir a una propuesta conferencia de paz en Ginebra que Estados Unidos y Rusia están tratando de organizar, aunque no está claro si va a tener lugar.

La oposición en el exilio, apoyada por Occidente pero con poco respaldo entre los rebeldes que combaten en Siria, ha fijado varias condiciones para su participación, la principal de ellas, que Assad no puede ser parte de un gobierno de transición: algo que Damasco ha rechazado completamente.

"El presidente Bashar Assad va a encabezar cualquier etapa de transición en Siria, les guste o no", dijo el parlamentario sirio Omar Ossi a The Associated Press.

Los recientes avances del gobierno en las afueras de la capital y al norte de la mayor ciudad del país, Alepo, han reforzado la posición de Assad. Y mientras más avance el gobierno, más fácil le es desestimar las demandas de la oposición fragmentada.

"Assad quiere llegar a Ginebra con crédito, no con deudas", dijo Hisham Jaber, un general retirado del ejército libanés que dirige ahora el Centro de Estudios e Investigaciones Políticas del Oriente Medio, basado en Beirut.

"Él está tratando día a día de conseguir ganancias en el campo de batalla y cuando llegue a Ginebra poder decir: 'Bien, esta es la situación — somos fuertes en el campo de batalla. ¿Qué tienen ustedes?".

El gobierno ha conseguido sus mayores avances en los suburbios al sur de Damasco, donde soldados apoyados por milicias de la agrupación islamista libanesa Jezbolá y milicianos chiíes de Irak han capturado siete pueblos desde el 11 de octubre. El más reciente fue Hejeira, tomado por las tropas de Assad el miércoles, pocos días después de capturar Sbeineh, un suburbio adyacente.

Las tropas fueron seguidas de inmediato por cámaras de la televisión estatal, deseosas de transmitir la victoria: una bandera del gobierno triunfantemente plantada en medio de edificios bombardeados, vigas de acero retorcidas y escombros.

En el norte del país, las fuerzas sirias han capturado dos ciudades este mes —Safira y Tel Aran, al sureste de la disputada ciudad de Alepo— y han recuperado una base militar cerca del aeropuerto de Alepo.

Al mismo tiempo, el flujo de armas y municiones desde Turquía a los rebeldes ha disminuido considerablemente, dicen opositores, con Ankara preocupada por la prominencia de los islamistas.

"Pelear entre nosotros ha hecho mucho daño", dijo en conversación telefónica el comandante del Batallón Espadas de Alepo, Abu Thabet.

"Hace seis meses, el régimen estaba siempre a la defensiva y nosotros atacábamos primero. Ahora, una vez comenzamos a pelearnos entre nosotros, el régimen siempre está a la ofensiva. Ellos atacan y nosotros nos defendemos", agregó.

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Los periodistas de The Associated Press Albert Aji en Damasco y Yasmine Saker en Beirut contribuyeron a este despacho.

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