Combatientes de al-Qaida en Siria dieron muerte al dirigente militar de una brigada islámica rival mediante el estallido de dos coches bomba cerca de la ciudad de Alepo, en el norte del país, dijeron activistas.
El atentado, en el que murieron además 26 personas, podría exacerbar aún más la lucha al interior de las fuerzas rebeldes que intentan derrocar al régimen del presidente Bashar Assad.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña, dijo el sábado en la noche que el Estado Islámico en Irak y el Levante, vinculado con al-Qaida, fue responsable del ataque explosivo que tuvo lugar cerca de la base de un grupo rebelde rival.
El grupo insurgente sirio conocido como las Brigadas Tawheed confirmó el atentado en un mensaje difundido en Twitter y en una entrevista difundida en internet señaló que su comandante Adnan Bakour había perdido la vida.
Una coalición de grupos rebeldes ha combatido durante semanas al Estado Islámico, que ha provocado resentimiento entre muchos rebeldes que lo perciben como una organización arrogante y extremista.



