Fotografía del viernes 21 de marzo de 2014 del bajo nivel de las aguas en la represa de Jaguari, parte del Sistema Cantareira, a 88 kilómetros de la ciudad de Sao Paulo. Foto/EFE

EFE

Sao Paulo, el estado más poblado de Brasil, vive actualmente la peor crisis hídrica de su historia ya que el conjunto de seis embalses que lo abastecen está por debajo de un 15 % de su capacidad, según los últimos datos del gobierno regional.

El llamado Sistema Cantareira, que reúne a seis embalses conectados por túneles y canales, tiene capacidad para cerca de un billón de litros y es la fuente del agua que la compañía regional de saneamiento distribuye a 8,8 millones de residencias.

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En el lugar por el que se extendía la inmensa reserva sólo se ve hoy un valle de terrores de tierra cuarteada rodeados por pequeños charcos, según constató Efe en una visita a Cantareira hoy, cuando se conmemora el Día Mundial del Agua.

Para hacer frente a la crisis y paliar los efectos de la sequía provocada por el verano más caliente de los últimos 70 años, la gobernación de Sao Paulo anunció esta semana un plan de emergencia para aprovechar las aguas del río Paraíba, principal fuente de abastecimiento del vecino estado de Río de Janeiro.

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El proyecto, que el gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, presentó a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, fue inmediatamente criticado por la gobernación de Río de Janeiro, que también está preocupada con su propio abastecimiento.

La actual escasez de agua contrasta no sólo con la orografía sino también con la propia historia de Sao Paulo, ciudad que los jesuitas portugueses fundaron precisamente para aprovechar una zona con abundancia de ríos y cursos de agua.

Un estudio que la organización no gubernamental SOS Mata Atlántica realizó para recordar el Día Mundial del Agua muestra que la calidad de más del 82 % de las fuentes de agua de Sao Paulo es inapropiada y sólo un 18 % tienen una calidad regular.

Ninguno de los ríos tiene una calidad de agua considerada buena, según el informe.

"La crisis en Sao Paulo no obedece a la falta de agua. Estamos en una región con cierta abundancia de disponibilidad hídrica. La crisis es consecuencia en primer lugar de la contaminación y después de la explotación insostenible y del desperdicio", dijo a Efe la coordinadora de la Red de Aguas de la organización, Malu Ribeiro.

Según Ribeiro, es precisamente la abundancia la que genera una mentalidad de desperdicio y de falta de cuidado, con consecuencias que la población comienza a sentir.

"Si Sao Paulo recibiese una mayor inversión en saneamiento no estaría en la actual crisis", asegura la especialista, al recordar que sólo el 37,5 % de las aguas negras recibe algún tipo de tratamiento en Brasil.

Ribeiro también cuestiona que se dé prioridad al uso del agua para la producción de energía en lugar del abastecimiento y que algunos embalses estén destinados a ambos usos.

"Cuando se aprovecha la matriz energética de los ríos para generar energía se olvida o se descartan otros usos posibles", asegura la militante, quien cita como ejemplo la represa de Billings, localizada en la propia región metropolitana de Sao Paulo.

Con un área total de 1.560 kilómetros cuadrados, tan sólo las áreas marginales de esta represa son consideradas adecuadas para el abastecimiento, debido a su función energética prioritaria. Una mayor captación de agua para el consumo comprometería el potencial eléctrico.

La especialista asegura que la crisis en Cantareira puede ser administrada y prevista, y recuerda que el sistema tiene un historial de fuertes sequías, la más reciente en 2001.

"Si no es una novedad para nadie (la sequía), ¿por qué no se invierte en medidas que puedan compensar o minimizar esos eventos extremos para que no se lleguen a situaciones de crisis?", pregunta.

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