EE.UU. Internacionales -  29 de noviembre 2014 - 20:20hs

Protesta sobre Ferguson se torna emotiva

Un niño afroestadounidense que tenía un letrero que decía "abrazos gratis" lloraba de pie frente a una barricada de la policía durante una manifestación por Ferguson en Portland.

Un policía blanco le hizo señas con la mano para que se acercara. Después le pidió un abrazo y ambos se abrazaron mientras las lágrimas recorrían la cara del chico angustiado.

Un fotógrafo capturó el momento a principios de semana y la instantánea se ha vuelto popular en las redes sociales.

Es una imagen inusual ante las numerosas protestas que se efectúan en el país contra la decisión de un jurado investigador de no encausar al policía blanco que mató a tiros a un adolescente negro desarmado en Ferguson, Missouri.

En Portland, tanto Devonte Hart, de 12 años, como el sargento de la Policía de Portland, Bret Barnum, tuvieron un gesto inusual cuando se encontraron el martes.

La madre del muchacho, Jennifer Hart, que es blanca, escribió en las redes sociales que su hijo había tenido problemas debido a las situaciones de brutalidad policial y racismo.

Devonte es uno de los seis niños adoptados por Hart y su esposa, Sarah Hart, de West Linn, suburbio de Portland.

Un día después de la decisión sobre el agente Darren Wilson que mató a tiros a Michael Brown, de 18 años, los Hart fueron a la ciudad "con la intención de difundir amor y amabilidad. Sostenían letreros que decían "Tu importas" y "Abrazos gratis", dijo Jennifer Hart.

La familia se sumó después a una manifestación en Ferguson.

Barnum, que trabaja en la división de tránsito, fue enviado a una intersección en el centro a fin de que ayudara con el tráfico y el control de la multitud.

En medio de la manzana, centenares de manifestantes escuchaban discursos sobre la relación entre la policía y los residentes negros.

A principios de semana, cuando un agente difundió en Facebook una placa de la Oficina de la Policía de Portland con un cintillo que decía "Soy Darren Wilson", Barnum marcó que le gustó el mensaje.

Después se ordenó a los agentes que retiraran las imágenes y el asunto está en investigación interna.

Barnum dijo que puso sí de aprobación a la imagen en solidaridad con la profesión de la policía, no porque apoyara a Wilson.

Un par de días después, Devonte Hart estaba en una orilla de la manifestación en Portland, a unos tres metros (10 pies) de Barnum. Temblaba, dijo su mamá. Las lágrimas le escurrían por las mejillas.

"Devonte tiene problemas. No habla. Está inconsolable", había escrito su madre.

"Mi hijo tiene un corazón de oro, compasión más allá de todo lo que yo he experimentado, sin embargo tiene problemas para vivir sin temor frente a la policía... Él se pregunta si algún día cuando ya no lleve el letrero de 'Abrazos gratis' en el cuello, cuando sea un adulto negro, su vida estará en peligro sólo por lo que es".

Barnum dijo a The Associated Press que advirtió la presencia del chico y se preguntó qué estaba mal. Así que le hizo la señal de que se acercara a la motocicleta.

El agente le preguntó su nombre y le estrechó la mano. También preguntó a Devonte a qué escuela iba (en su casa), que hacía este verano (viajar por Estados Unidos con su familia) y qué le gusta (el arte). Las lágrimas pararon.