Serbia develó el domingo un monumento dedicado a Gavrilo Princip, quien mató al príncipe heredero del imperio austro-húngaro —lo que contribuyó a desatar la Primera Guerra Mundial— y cuya figura continúa siendo polémica en los Balcanes, una región fragmentada étnicamente.
Centenares de personas asistieron a la ceremonia efectuada en el centro de Belgrado con motivo del aniversario del asesinato cometido en 1914 y que también corresponde al feriado nacional serbio del Día de San Vito.
El presidente Tomislav Nikolic describió a Princip como un combatiente y un héroe de la libertad, aunque muchos fuera de Serbia lo consideran un terrorista.
"Hoy no tememos a la verdad", declaró Nikolic. "Gavrilo Princip fue un héroe, un símbolo de la idea de la libertad, el asesino de tiranos y el portador de la idea europea de la liberación de la esclavitud".
Agregó que "otros pueden pensar lo que quieran".
Austria acusó a Serbia de orquestar el asesinato del archiduque Francisco Fernando perpetrado el 28 de junio de 1914 en Sarajevo.
Con el apoyo de Alemania, Austria atacó a Serbia, cuyos aliados, Rusia y Francia, quedaron muy pronto envueltos en el conflicto.
Gran Bretaña, con su amplio imperio de la Commonwealth, y Estados Unidos, también se sumaron a la guerra.
El legado de Princip también es visto de manera diferente por las distintas naciones en los Balcanes, que continúa como una región de persistentes rivalidades étnicas y religiosas dos décadas después del conflicto del que fue escenario en la década de 1990 con la desaparición de lo que alguna vez fue Yugoslavia.
En Bosnia, los serbios consideran un héroe a Princip, mientras que los musulmanes y croatas del país lo ven como un asesino y un nacionalista serbio cuyo objetivo fue la ocupación de Bosnia por parte de Serbia.
Hace un siglo, los bosnios musulmanes y los croatas católicos preferían permanecer en el gran imperio austriaco que había traído progreso, orden y estado de derecho.
FUENTE: AP




