El ex primer ministro socialdemócrata Zoran Milanovic

AFP

El ex primer ministro socialdemócrata Zoran Milanovic, que prometió hacer de Crocia un país más tolerante, resultó ganador en las presidenciales al derrotar a la presidenta saliente, conservadora, este domingo, según un sondeo a pie de urna.

Según esta encuesta publicada por la televisión pública HRT, la presidenta saliente, Kolinda Grabar-Kitarovic, que trató en campaña de seducir a la derecha radical, obtuvo 46,75% de los votos frente a 53,25% para su rival, defensor de una Croacia "normal", que mira hacia Europa.

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Los primeros resultados oficiales llegarían a partir de las 19H00 GMT.

Los 3,8 millones de votantes debían elegir entre dos enfoques para este país bañado por el Adriático: la "Croacia auténtica", que la presidenta conservadora saliente Kolinda Grabar-Kitarovic afirma representar, y la "Croacia normal" defendida por el socialdemócrata Zoran Milanovic.

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La segunda vuelta electoral tuvo lugar pocos días después de que Croacia asumiera la presidencia rotativa de una Unión Europea que tendrá que gestionar la era pos-Brexit, cuando el Reino Unido salga del bloque.

La participación era de en torno al 44% dos horas y media antes de que cerraran las urnas, unos cinco puntos menos que en la cita de 2014, indicó la Comisión Electoral.

Estos comicios han dejado patente el ascenso de la derecha dura en un país que se enfrenta a la presión de los migrantes en sus fronteras y, al igual que sus vecinos de los Balcanes, a un éxodo masivo de sus habitantes. Eso sin contar una corrupción endémica.

En Croacia, la función presidencial es más que nada honorífica. En su intento de ser reelegida, Grabar-Kitarovic,de 51 años, quiso atraer al ala dura del electorado de derecha que en la primera vuelta votó por un cantante populista.

"Construyamos juntos una Croacia más próspera que mire hacia el futuro y no al pasado", dijo la primera jefa de Estado croata tras haber votado.

Ahora, la derrota anunciada por los sondeos de la cadena pública, podría complicarle las cosas al partido que la apoyaba, el HDZ, y al primer ministro moderado Andrej Plenkovic para las legislativas de otoño.

Grabar-Kitarovic,que obtuvo el 27% de los votos en la primera vuelta, hizo hincapié en campña en su patriotismo y en la guerra de 1991-1995, un asunto muy delicado en el país. "Tenemos que unirnos como en 1990" antes de la declaración de independencia, repitió esta semana.

Sin embargo, sus detractores la criticaron por restar importancia a los crímenes del régimen ustacha, colaboracionista con la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, que suscita una creciente nostalgia en el país.

Por su parte, Zoran Milanovic, con reputación de arrogante y elitista, considera peligroso el concepto de "Croacia auténtica".

El socialdemócrata, que en la primera vuelta había recabado un tercio de los votos, reiteró al depositar su voto que los comicios "no eran una batalla contra alguien sino un intento por convertirse en un país normal, honesto".

El defensor de una "Croacia para todos, para ciudadanos iguales", insiste en que su país "ya no está en guerra", debe volcarse en el futuro y "luchar por su lugar en Europa".

Sus partidarios aplaudieron en 2011 la llegada al poder de este hombre exento de los cargos de corrupción que salpican a muchos integrantes del HDZ. Pero su gobierno decepcionó, incapaz de luchar contra el clientelismo y de desarrollar la economía.

Croacia es el último país que se adherió a la UE, en 2013, pero su economía, muy dependiente del turismo, es una de las más débiles de los Estados miembros.

La adhesión ha acelerado el éxodo de los croatas en busca de una vida mejor, pero también a causa de la corrupción, el clientelismo y la mala calidad de los servicios públicos.

"La clase política incordia con el pasado y cuestiones sin importancia, mientras que mi generación se está yendo", lamentó Maja Maric, estudiante de economía de 20 años.

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