China replica a reporte sobre derechos humanos

AP

China criticó el miércoles un reporte de Human Rights Watch que acusa al país de construir un estado vigilado en su territorio al tiempo que intenta silenciar a los críticos en el extranjero.

El portavoz del Ministerio chino de Exteriores Geng Shuang dijo que no había leído el texto, pero que esa clase de documentos solía “hacer oídos sordos a los hechos y confundir lo correcto y lo erróneo sin ninguna objetividad”.

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Geng señaló que los chinos tienen la última palabra sobre el estado de los derechos humanos en el país, que describió como “en el mejor periodo de su historia”.

Bajo el gobierno de Xi Jinping, el gobernante Partido Comunista chino ha redoblado sus campañas para aplastar a los críticos de sus políticas y ampliar su control sobre el mundo académico, la religión y la sociedad civil. En los últimos años también se ha acusado a Beijing de intentar controlar a los estudiantes y otros ciudadanos chinos que viven en el extranjero, además de influir en medios y políticos en países como Australia y Estados Unidos.

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El director de Human Rights Watch, Kenneth Roth, acusó el martes a China de realizar “el ataque más intenso contra el sistema global de defender los derechos humanos desde que ese sistema empezó a formarse a mediados del siglo XX”.

Roth celebró una conferencia de prensa en la Asociación de Corresponsales de Naciones Unidas en Nueva York, después de que se le vetara la entrada en Hong Kong. HRW tenía previsto presenta el reporte anual del grupo en la ciudad semiautónoma china.

Para evitar una reacción global contra la vigilancia, la censura en internet y la opresión en su país, el gobierno en Beijing intenta socavar instituciones internacionales diseñadas para proteger los derechos humanos, señaló Roth.

Aunque otros gobiernos cometen graves violaciones contra los derechos humanos, añadió, “ningún gobierno exhibe su fuerza con tanto vigor y determinación para socavar las instituciones y los estándares internacionales de derechos humanos que podrían exigirle responsabilidades”, dijo.

China está acusada de retener en campos a más de un millón de uigures y otras minorías étnicas musulmanas en la región noroccidental de Xinjiang, donde se les somete a adoctrinamiento político y presiones para que abandonen su religión. China niega cualquier abuso y describe los campos como centros de formación profesional y lucha contra la radicalización.

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