La muerte de dos opositores bajo custodia del régimen nicaragüense encendió las alarmas de defensores de derechos humanos y exiliados, quienes denuncian una nueva era represiva liderada por Rosario Murillo, esposa del presidente Daniel Ortega y actual copresidenta de Nicaragua.
Ortega, que cumple 80 años el 11 de noviembre y enfrenta un notorio deterioro de salud, ha cedido cada vez más funciones a Murillo, de 74 años, quien fue elevada a copresidenta en 2024 mediante una reforma constitucional.
Nicaragua acelera consolidación de Rosario Murillo como copresidenta
El 25 de agosto, Washington denunció la muerte del opositor Mauricio Alonso, detenido en julio y cuyo arresto nunca fue reconocido oficialmente por Managua. Días antes había fallecido en circunstancias similares el abogado Carlos Cárdenas, entregado sin vida a su familia tras dos semanas de desaparición.
Purgas internas y control militar
En los últimos meses, históricos dirigentes sandinistas como Bayardo Arce, Álvaro Baltodano y Henry Ruiz, además del jefe de escolta de Ortega, fueron arrestados, mientras otros cuadros leales enfrentan despidos o arrestos domiciliarios.
Murillo también asumió el mando militar, entregando por primera vez galones de ascenso a oficiales durante el aniversario del Ejército, reforzando su posición en las estructuras de poder.
El mandatario aparece cada vez más debilitado en actos públicos. Según fuentes médicas en el exilio, padece lupus e insuficiencia renal, lo que alimenta rumores sobre una inminente sucesión.
FUENTE: AFP



