Francisco Javier Cedeño

Se desconoce con exactitud la fecha del inicio de las celebraciones del Nazareno, nombre con el que popularmente se llama al Jesús Nazareno, en la comunidad de Atalaya, ubicada en el más pequeño de los distritos de la provincia de Veraguas, en la República de Panamá.

A pesar de no manejar la cronología precisa de esta multitudinaria devoción, se tiene datos de que en 1730 el poblado era frecuentado por peregrinos de diferentes áreas, como La Villa de los Santos, Las Palmas, Montijo, Santiago, La Mesa y San Francisco.

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Para aquel entonces, la imagen del Nazareno era venerada en una pequeña capilla construida con maderas y pencas, que con el paso de los años se convirtió en un centro religioso y un refugio de paz para todos los feligreses católicos de Panamá.

En 1912, llegó al pueblo, Monseñor Juan José Cánovas, quien a falta de una casa cural, ocupó lo que hoy es la sacristía de la iglesia, encontrando en ese lugar, documentos llenos de información, la cual recopiló y envió al reverendo Pedro Mega, quien escribió el libro La Iglesia de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Atalaya, del cual tomamos este relato.

El 15 de febrero de 1964, el templo de Atalaya fue declarado Basílica Menor, siendo la primera en la geografía nacional.

Hoy día, ubicada a pocos kilómetros de la carretera Interamericana, esta población, también conocida como "San Miguel de la Atalaya", tiene como atractivo principal la Basílica Menor Jesús Nazareno de Atalaya, el santuario del Cristo.

Más de 200 mil peregrinos acuden todos los años a visitar la imagen del Jesús de Nazareno, desde el miércoles de ceniza hasta el Domingo de Ramos, fecha en la que culmina una de las procesiones más grandes del país.

En el año 2013, más de 350 mil personas asistieron a las actividades del Jesús Nazareno de Atalaya, desde las novenas, hasta las romerías.

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