Fuera de Cámara Nacionales -  1 de febrero de 2016 - 12:39

La luz de Danilo

Hace dos semanas ya que se apagaron las luces y cayó el telón que dio fin a la decimotercera versión del Panamá Jazz Festival; ese sueño musical convertido en realidad gracias a ese loco maravilloso llamado Danilo Pérez.

Han pasado dos semanas y la agenda está desbordada de temas que reclaman mi atención. Sin embargo, Danilo, su festival, sus logros, su tenacidad por cambiar este país con la magia de la música, merece un espacio en Fuera de Cámara. En realidad merece el aplauso agradecido de todo Panamá.

Danilo, el Cholo Pérez, el reconocido pianista e ícono mundial del jazz, deja cada año sus compromisos personales para dedicarse en cuerpo y alma a la realización del evento musical más importante del país: el Panamá Jazz Festival. Pero no sólo eso.

Con una tenacidad a prueba de todo, Danilo se ha convertido en el camino y la esperanza para miles de chicos de nuestros barrios más humildes, que encuentran en la música la ilusión y la esperanza.

Ya han pasado por la Fundación Danilo Pérez fundada en 2004, con sede en el histórico barrio de San Felipe, unos cuatro mil niños y jóvenes panameños. Niños y jóvenes que, en su mayoría, provienen de circunstancias familiares dolorosas, violentas y que encuentran en la música y en los métodos de aprendizaje diseñados por Danilo y su esposa Patricia, una verdadera tabla de salvación.

Danilo sueña con reconstruir el lacerado tejido social panameño con música. Sueña y trabaja duro para lograrlo, a pesar de sus ocupaciones como profesor en el Berklee College of Music en Boston, sus giras privadas o como embajador cultural de UNESCO y de Panamá, sus compromisos, sus prácticas, su familia. Danilo siempre tiene tiempo para su querido Panamá y para esos chicos desorientados que tanto lo necesitan.

Pero no sólo son las clases en la Fundación Danilo Pérez. A los chicos más talentosos los lleva a diversos centros de enseñanza fuera de Panamá. Sólo el Berklee College le ha otorgado dos millones de dólares en becas. Un hermoso milagro; una inmensa esperanza.

Con esa alegría y vitalidad que lo caracteriza, Danilo ha logrado entusiasmar a los artistas más destacados del jazz mundial y los ha ido trayendo a Panamá en estos trece años de festival. Ha sido casi un milagro ver pasar por aquí a tantos y tantos grandes de la música gracias a Danilo.

Y compartiendo escenario con esos grandes, aparecen esos músicos panameños descubiertos durante las actividades del festival y que lograron educarse gracias al sueño hecho realidad de un panameño extraordinario, fruto de una familia también muy singular. Un ser de luz que reparte y reparte con increíble generosidad. Gracias Danilo.