AFP

Nada parece imposible para un trío de entusiastas de la natación en hielo rusos que colocaron un abeto artificial en el fondo del lago más profundo del mundo para celebrar el fin de año. El árbol se instaló a una profundidad de unos 3 metros, después de que los nadadores cortaron un agujero en el espeso hielo. Dijeron que la temperatura del agua de poco más de 0 grados centígrados y un viento helado no los disuadió.