TENIS Otros deportes -  19 de septiembre 2014 - 11:02hs

Na Li logró poner a Asia en la cima del tenis

Pekín (EFE).- El mundo conoció la retirada de la tenista asiática más exitosa de la Historia: Na Li, una niña a la que le gustaba el bádminton y que acabó poniendo a su país de nacimiento, China, y a todo el continente en la cima del tenis.

"Irme, así inmediatamente, es lo correcto". Así es como se despedía la tenista china en su perfil oficial de Weibo, la red social más popular de China, el lugar que escogió para transmitir de manera cercana a todos sus seguidores que no la volverán a ver en las pistas.

Las lesiones en ambas rodillas le llevan pesando todo el año, y aunque no es nueva en esto de las heridas, la imposibilidad de estar al cien por cien en las pistas le ha quemado.

Desde hace mucho tiempo, Na Li se retiraba después de los campeonatos a Alemania, donde confiaba en un fisioterapeuta que siempre le reanimaba. Pero este mayo, su entrenador argentino, Carlos Rodríguez, que le ayudó a alcanzar la cúspide, comenzó a ver a su pupila demasiado tocada.

En tierra, más afable para las dañadas articulaciones de Li, Rodríguez la vio más estable, pero fue en hierba -en el último Wimbledon- donde se cumplieron sus temores: la tenista no era la misma.

Poco después, llegó el fin de la relación con el entrenador argentino -a quien reclamaban más tiempo en la escuela de Pekín en la que trabaja- y el punto final a la carrera de Li Na, con 32 años.

La deportista busca ahora otros objetivos en su vida, después de haber conseguido poner en la cima a su país y al continente al ser la primera asiática en ganar un Grand Slam, Roland Garros de 2011, título al que este año sumó otro de los grandes, el Abierto de Australia.

Tras sus éxitos, la maternidad le llama, dicen desde su círculo cercano, que la describen como una persona afable, cercana y muy divertida, a la que le encanta la cerveza en una buena cena pero también tras un entrenamiento duro.

Allí, en la pista de prácticas, Na Li era una persona centrada, que siempre daba todo de sí en cada bola que luchaba con el que es su actual marido, Jiang Shan, a quien conoció como entrenador y que acabó siendo su compañero de entrenamiento.

Su relación sorprende a todo aquel que ha podido verles, tanto fuera y dentro de la pista, donde competían por cada punto como si fuera el último y luego se reían a carcajadas, según describen compañeros y amigos.

La carrera de Li Na comenzó el día en que su entrenador de badminton le vio potencial de tenista, y sus padres se entregaron a la causa.

No obstante, no fue fácil. La joven comenzó en condiciones paupérrimas, según recuerda ella cada vez que le preguntan, una situación que se sigue dando en algunas partes del país pero que gracias a su exitosa carrera ha podido cambiar un poco.

De tener dos competiciones profesionales de tenis femenino en 2010, China ha pasado a organizar este año unas diez, entre ellas, la de la ciudad de Wuhan, la tierra natal de Na Li.

Esta competición atraerá la semana que viene a estrellas como las hermanas Williams o Sharapova al centro del gigante asiático, "un sueño" que nunca se imaginó Li cuando de pequeña empuñó su primera raqueta, según recordaba ella misma hoy.

El evento de Wuhan es un gran logro para la joven tenista, quien, orgullosa siempre de su país, quiere seguir llevando a lo más alto del deporte el nombre de China.

De ahí que haya elegido este preciso momento para despedirse, una semana antes del campeonato en su ciudad natal, para darle la publicidad que se merece y para anunciar que ella estará allí, aunque, esta vez, como espectadora.

Y es que la tenista se retira de las pistas, pero no del mundo del tenis, al que seguirá aportando todo su trabajo -compaginándolo con su maternidad- con una escuela propia en la que ofrecerá becas para una nueva generación de "éxitos", tal y como ha anunciado.

Para que, a diferencia de ella, los que vengan puedan comenzar en las mejores condiciones. Esta vez, con una estrella local en la que fijarse. EFE

FUENTE: EFE

En esta nota: