RECETA Alex's Clicks -  4 de septiembre 2015 - 11:00hs

Camarones al ajillo con hierbas y limón

Si hay algo que abunda en nuestro país son los mariscos frescos, con la bendición de dos océanos y cuento con la suerte de vivir frente a la playa.

No hay algo que me alegre más que escuchar esa voz familiar de Pifia (es correcto, ese es su apodo): ¿Weeeenaaas, 'ta tu mamá? ¿Amarraste a tu perro? "Ese perro 'ta loco". El pescador local que pasa frente a mi casa con un tuco de hielo en la carretilla, para mantener frescos sus tesoros.

El que alborota mis perros los fines de semana, ofreciéndonos excelentes "ofertas" de camarones, longorones o pescados, frutos de la pesca matutina.

Donde conocí el arte de negociar los camarones con cabeza y sin cabeza, pescaito flaco que nadie quiere y cualquier otra cosa que se enrredó en la malla y que es digna de poners en un plato.

Al final terminar con un plato con un mix interesante, y mi mamá arrepintiéndose de no comprar los camarones que ya estaban pelados para ahorrar un poco. Son estos momentos en los que me siento afortunada de vivir en un pueblo con la tradición de la pesca y me lleno de recuerdos.

Me transporto a los días, donde mi tío Chema nos traía cambombia, cangrejo y longorones, de los paseos con mi abuela donde Perico, para llevarnos el mejor pescado a la mesa; o de las escapadas a la playa con la china Rosa para ir a buscar almejas.

Créanme que en mi playa sí me la gocé durante mi infancia y me dejó muchas lecciones: al mar se le respeta, y no hay mayor orgullo que llevar tu propia comida a la mesa, sino pregúntale a mi mamá después que regresaba morada del frío, pero con una sonrisa de oreja a oreja por traer mi tanquecito lleno de almejas.

Creo que el primer marisco que cociné fueron almejas, no les mentiré, quemé muchos ajos, comí mucha arena y varias almejas requete malas. Por suerte, con el tiempo y la práctica, hacía unas almejas tan deliciosas que mi mamá ni preguntaba, solo me dejaba hacer mis amadas almejas, después que venía de la playa y nos las comíamos felices.

Creo que solo alguien que creció frente al mar podrá entender el amor que le tengo y la riqueza tan grande que es tener todos estos manjares a tu alcance. Solo quien lo ha vivido entiende porque me parte el corazón ver mi playa sucia y que la dejen hecha un desastre los domingos.

Este domingo me desperté y mi mamá ya tenía el menú planeado, solo hay un detalle, a mi mamá no se le da para nada la cocina. Tenía listo el arroz con coco y guandú, pero me puso esa cara que pone cuando quiere que yo cocine y me mostró un plato lleno de camarones listos para la olla.

Reviso qué tengo en la cocina, le doy una ojeada al Pinterest y me dispongo a trabajar con lo que hay: mantequilla, ajo, cilantro fresco y limón. Es una mezcla súper sencilla, pero como dicen en los programas de cocina: menos es más.

Sobre todo con los camarones que son tan delicados y que tienen un sabor maravilloso, que necesita pocos ingredientes para realzarlo.

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Ingredientes:

2 libras de camarones pelados y desvenados

2 a 3 dientes de ajo

1/4 barra de mantequilla

1 cucharada de aceite de oliva

1/2 limón

1 a 2 cucharadas de cilantro fresco picadito

Sal y pimienta

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A cocinar:

1- En un sartén a fuego medio, coloca el aceite de oliva y la mantequilla (el aceite de oliva evitará que la mantequilla se queme muy rápido). Agrega los ajos machacados o picados finamente, y deja que impregne la mantequilla, no dejes que se doren, o tu salsa quedará amarga.

2- Cuando los ajos liberan su olor, agrega los camarones, sal y pimienta. Debes saltearlos hasta que tomen su característico color naranja. En ese momento agrega el cilantro, revuelve y retíralos del fuego. Justo cuando estás a punto de servir, exprime medio limón y revuelve.

Tips:

El plato va dividido con el arroz con coco con patacones, les echas por encima un poco de la salsa y es una delicia. Puedes hacer más salsa si agregas más mantequilla, pero a mí en lo personal me gusta un poco más seco. Puedes agregar otras hierbas aromáticas o usar hierbas secas. Intenta usar orégano y albahaca, le dan un sabor delicioso. Puedes preparar la mantequilla de ajo en grandes cantidades y guardarla en la nevera para usarla en otros platos.