Aunque es uno de los directores más aclamados por la crítica de la industria cinematográfica -fue ganador de un Óscar y tres Globos de Oro-, Martin Scorsese se planteó abandonar su profesión tras 35 años dedicados a sus labores como cineasta, una idea que acabó desechando gracias a la energía y la motivación del actor Leonardo DiCaprio, con quien trabajó en las películas 'El aviador' (2004) e 'Infiltrados' (2006).




