Un día en el Hospital de Especialidades Pediátricas de Panamá

Marilyn Cejas

Ser mamá de #MiPequeñoMilagro ha sido más que una gran bendición, mi Kiannah ha transformado mi vida y siempre le pido a Dios por su salud; precisamente hablando sobre salud, hoy quiero contarles mi experiencia en el Hospital de Especialidades Pediátricas de la Caja del Seguro Social (CSS), donde por primera vez llevé a mi bebé.

Tener seguro privado depende de muchas cosas y no siempre es una ventaja, si vas en la madrugada la respuesta que te dan es la misma "No hay pediatra de turno, tenemos que llamar a uno y su seguro no lo cubre, debe pagarlo como consulta". Mi bebé comenzó a sentirse como incómoda por varios días, lloraba, se colocaba boca abajo pero no sabía qué tenía, como apenas tiene dos años, le preguntaba pero no me daba una respuesta específica. Dolor de estómago, ganas de hacer pupú, son algunas de las cosas que pensaba mientras respiraba profundo aguantando las ganas de llorar y armándome de fuerza para saber qué hacer.

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Pues bien, mi esposo y yo llevamos a mi bebé a su pediatra, la revisó pero al parecer todo indicaba que era un poco de estreñimiento (desde pequeña ha sufrido de eso pero se ha regulado), así que luego de la consulta me quedé más tranquila y sólo le recetaron un polvo que se puede tomar en agua o en jugo.

Sin embargo, al día siguiente pasó lo mismo pero después se le pasó y estuvo en el día con sus amiguitos en la guardería muy bien; la madrugada siguiente se despertó aún más temprano de lo normal con el mismo llanto, allí le tomé en mis brazos y comencé a orar, a pedirle a Dios que me diera una señal y resulta que siento que ya me la había dado, cuando la llevaba a la guardería, en días pasados, pasaba por el frente del hospital público que les mencioné, así que entendí y me convencí que debía llevarla ese día, así que madrugué, me vestí y le dije a mi esposo que quería llevarla allí.

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En realidad decidí escribir sobre esto porque muchas veces las madres no sentimos confianza por la atención en los hospitales públicos de Panamá, sobre todo por la larga espera en urgencias, malos tratos, etc; pero algo me decía que debía llevar a mi bebé allí y así lo hicimos; definitivamente, la intuición de madre NUNCA FALLA.

Al llegar sólo una cosa me molestó y es que en Urgencias me pidieron, además de la cédula de mi bebé, la ficha, y yo me preguntaba, pero por Dios, ¿y esa campaña que hicieron en los medios donde decía que ya todo iba ser de forma electrónica?, con mi bebé en mis brazos sólo respiré y le dije a la señora, mire, la ficha donde trabajo no me la dan, eso está digitalmente, no la tengo conmigo y ella me dijo que ellos no tienen sistema y que atienden es con eso. Mi reacción clara, además de preocupada por no poder atender a mi bebé fue de molesta y sólo le pregunté ¿entonces no me la pueden atender?, ella sólo me miró y me dijo, te la voy a pasar pero ya sabe para la próxima, respiré hondo y le pedí a Dios que todo saliera bien.

La sala de espera de Urgencias como es normal esperar, estaba full, no había dónde sentarse pero yo esperé pacientemente, hablando con mi nena y en todo momento pidiéndole a Dios. Pasaron menos de 20 minutos y de pronto escucho "Kiannah Miranda", pasé rápido donde me indicaron, allí una señora me preguntó qué tenía la niña y le conté los detalles, sólo me miró y me dijo, ok, espere que la van a llamar.

Creo que pasó el mismo tiempo y la volvieron a llamar, esta vez sí a un consultorio, la doctora me preguntó y le di todos los detalles, le mandó a realizar un ultrasonido, un Rx de pie y acostada, examen de sangre y urinálisis. Todo fue un proceso, ese día llegamos a las 8:15 de la mañana y salimos casi a las 5:00 de la tarde, pero en realidad quedé muy satisfecha con todo lo que hizo el personal médico que allí labora; cuando le hicieron el ultrasonido, mi niña estaba rodeada de cinco doctores, todos, analizando con detalle cada cosa, eso me hizo sentir muy bien como mamá y aliviada porque no le vieron nada malo.

Por los demás resultados de cada examen que le hicieron, debimos esperar una hora cada uno; y al final, los medicamentos también lo pudimos retirar en el departamento de Farmacia de allí mismo. La lección que quiero rescatar de esta experiencia como madre y sobre todo primeriza que uno a veces no sabe qué hacer, es que no siempre lo mejor es llevar a nuestros hijos a una clínica privada, claro está, si cuenta con los recursos económicos para pagarlo está bien, pero en Panamá contamos con un hospital con personal especializado en niños, para mí, a partir de esta experiencia, el lugar idóneo para llevar a nuestros hijos ante cualquier emergencia. Si has tenido alguna experiencia similar y quieres compartirla, puedes escribirme a creciendoconmamapanama@gmail.com. ¡Que Dios me las bendiga!

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Marilyn Cejas

Obtuvo la licenciatura en Comunicación Social - Mención Audiovisual, en la Universidad Católica Santa Rosa-Venezuela en el 2007; un año después estudió Locución en la Universidad Central de Venezuela. Simultáneamente con su carrera, cursó estudios de Actuación de Teatro y Tv, graduándose en la Casa del Artista-Venezuela. Ha realizado cursos de Oratoria, RSE, redacción, presentación de Tv, entre otros. 

Decidió emprender este proyecto debido a un diagnóstico de ovarios poliquísticos y a su lucha para lograr un embarazo. Le apasiona escribir y cree fielmente en que ésta es una forma de ayudar, aunque sea un poco, a las mujeres que desean convertirse en madres.

Puedes seguirme en instagram como @creciendoconmama

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