Muchas celebridades no prueban el alcohol ni fuman por motivos tanto de belleza como de salud, ya que son conscientes de que se trata de dos de los principales enemigos de una piel luminosa. Sin embargo, en el caso de Megan Fox, la razón por la que se mantiene alejada de la bebida es puramente práctica.
"Ahora ya no bebo y esa es la razón. Me puse muy agresiva y más tarde solté un montón de tonterías en la alfombra roja que no debería de haber dicho nunca. Me metí en un lío por todo lo que dije", ha confesado ahora en una entrevista al portal WWD.
Aunque ella no ha querido entrar a dar detalles, basta con tirar de hemeroteca para descubrir que Megan no dejó precisamente en buen lugar a su entonces esposo, Brian Austin Green, al asegurar que estaba allí sola porque él tenía un ego demasiado grande como para verse relegado al papel de su acompañante.
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