El protagonista de la saga Rápidos y furiosos, Paul Walker murió en 2013 en un accidente de tránsito en donde iba de copiloto.
Según los abogados de Walker, el auto, que tenía los neumáticos desgastados, iba entre 101 y 114 kilómetros por hora, información que coincidió con la del departamento del Sheriff del codado de Los Ángeles.
Rodas falleció inmediatamente a causa del impacto por un traumatismo severo en la cabeza, el cuello y el pecho. Un golpe a esa velocidad es catastrófico, la escena misma era imposible de digerir.
Walker, si bien sufrió fracturas en la mandíbula izquierda, la clavícula, la pelvis, las costillas y la columna, sobrevivió al choque. El actor, atrapado por el cinturón de seguridad, murió por el fuego.





