Rod Stewart

Showbiz

El incombustible Rod Stewart lleva buena parte del año aprovechando sus entrevistas para reflexionar sobre el trato injusto y desconsiderado que, en determinadas ocasiones, ha brindado a aquellas mujeres que han formado parte de su vida, ya sea durante una o dos noches de pasión fugaz, como resultado de breves noviazgos o en el caso de los dos matrimonios fallidos que tiene a sus espaldas.

Y tras haber admitido que su conducta no fue siempre la que uno esperaría de un caballero de su categoría -mujeriego, sí, pero por lo general respetuoso-, ahora el intérprete de 73 años ha confesado que esas actitudes sexistas de las que solía hacer gala en la década de los 70 han desembocado en una situación actual en la que no puede cocinar por sí mismo para alimentarse como es debido.

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"Nunca, no lo he hecho en mi vida, pero sí soy capaz de servirme una taza de té con unas tostadas en la tarde. Al margen de eso, no sé cocinar y no lo he hecho como tal. ¡Qué vergüenza, Stewart, qué vergüenza!", ha revelado en tono jocoso durante una extensa conversación con la revista Rolling Stone para, a continuación, dar las gracias a sus exnovias y a los dueños de ciertos establecimientos por los servicios prestados en su momento.

"Es verdad que no sé ni freírme un huevo. Es cierto, completamente cierto, pero estamos hablando de otra época, eran los años 70. En esos tiempos eran mis novias las que me hacían la comida, y cuando te cansabas de ellas, o las echabas de casa o te marchabas tú de las suyas. Sé que es horrible lo que estoy diciendo, y encima luego me quedaba pensando: '¿Quién me va a hacer ahora la cena?'. Y al rato me veía caminando en dirección a la cafetería más cercana", ha relatado sobre su mentalidad de hace cuatro décadas.

Más de cuarenta años después, el astro de la música -padre de ocho hijos y casado ahora con Penny Lancaster (47)- se esfuerza al menos por tratar de cambiar algunas de esas dinámicas que tiene tan arraigadas, hasta el punto de que asegura haber intentado aprender a hacerse sus propios huevos cocidos al margen de su torpeza innata y de los "desastres" que pueda causar en su cocina.

"La última vez que intenté cocer un huevo, creo que acabé utilizando unas 20 sartenes y acabé sacando todo lo que tenía de los armarios de la cocina. Fue un absoluto desastre, nada de lo que sentirme orgulloso...", ha sentenciado en la misma entrevista.

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