John Mayer

Showbiz

Hubo una época en que John Mayer era considerado el mujeriego por excelencia y el invitado imprescindible en cualquiera fiesta de la industria discográfica que se preciara y, aunque esa reputación sigue persiguiéndole a día de hoy, el cantante insiste en que hace ya más de dos años que no se comporta como un gili*****s.Ese cambio de actitud se debe en parte a su decisión de renunciar al alcohol después de una noche especialmente salvaje a la que siguió un dolor de cabeza y una sensación de bochorno que se prolongó durante una semana.

"La verdad es que yo tengo la historia más increíble que puedas imaginar acerca de mi última noche de borrachera. Fue en la fiesta por el 30 cumpleaños de Drake, e hice el ridículo completamente. Tardé semanas en dejar de poner esta cara cada mañana al despertarme", ha confesado el músico en un vídeo grabado para la revista Complex, representando la expresión de 'tierra trágame' que no pudo borrar de su rostro en días."Decidí tener una conversación conmigo mismo al respecto. Recuerdo perfectamente cuándo: era el sexto día de resaca -así de mal estaba-, miré por la ventana y me dije: 'Bueno John, ¿qué porcentaje de todo un potencial te gustaría poder utilizar? Porque si la respuesta es que quieres aprovechar el 60 por ciento y dedicar el 40 por ciento a divertirte, no pasa nada porque así sea. Pero piénsalo, no hay una respuesta errónea'. Y tuve claro que quería aprovechar el cien por cien de ese potencial. Y esa voz en mi cabeza me dijo que ya sabía lo que tenía que hacer, y estuve de acuerdo, lo sabía".

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La intención de Mayer no es dar ninguna lección a nadie o mostrar cómo se puede superar un problema con la bebida, al tratarse del "asunto más personal posible" que depende de la personalidad y la psicología de cada individuo. Lo que sí ha querido hacer ha sido animar a todos sus fans a analizar desde un punto de vista crítico el factor de riesgo-recompensa en su relación con el alcohol y plantearse si merece la pena seguir bebiendo."Cada viernes y cada sábado, en las redes sociales se valida el beber. ¿Pero qué pasaría si me levantara una sábado o un domingo, pusiera los pies en el suelo y dijera: no hay resaca, y además lo publicara en Instagram? Creo que tendría una gran repercusión porque a veces se nos olvida que es una opción".

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